El futuro está aquí

Autor: Eduardo P. Waasdorp
Fotos: Adriana Roslin

La música electrónica española está de dulce. Nuestra cantera de talentos crece con fuerza y cada vez tenemos más embajadores, difundiendo su música en forma de techno, house o el género que sea por todo el mundo. Aunque la escena de clubes nacional no brinde todas las oportunidades que debería a nuestros artistas emergentes, algunos de ellos han conseguido, con paso firme y esfuerzo, dar el salto  y ponerse a sí mismos bajo la mirada de toda la escena por su trabajo. Es por eso que, en el que está siendo su año más importante hasta la fecha, hemos decidido llamar a Regal, para que dé un paso al frente y destripe su alma – y su música – en nuestro escaparate principal.

De nombre real Gabriel Cassina, Regal es un tipo sincero, directo y conciso. Nacido en Madrid y curtido como clubber en los espectros más duros de la electrónica, el techno fue el último en llamar a su puerta y sería con él, con quien firmaría su compromiso definitivo. Su particular forma de ver las cosas y, en especial, el no tener pelos en la lengua, le ha llevado a estar en el centro de la polémica en alguna ocasión, atrayendo legiones de seguidores y detractores a partes iguales. Lejos de afectarle, Regal sigue haciendo lo que sabe, dejando todo un reguero de éxitos a sus espaldas.

Residente de un club como Khidi en Tiblisi, Georgia, y habiendo publicado en sellos como BPitch, Enemy o Figure, su plataforma, Involve Records, es casa de algunos de los talentos más sonados del techno europeo. Artistas selectos que también han pasado por estas páginas como Boston 168, Cosmin TRG o Fjaak, por decir unos pocos, engrosan su catálogo de releases. Eso sin contar sus colaboraciones con Len Faki, Amelie Lens o Acid Rain, que se encuentran entre sus trabajos más sonados.

Habiendo puesto un poco de contexto, ahora dejamos que sea el propio Regal, quien nos cuente su historia. Os avanzamos, “haters gonna hate, hate, hate”… ¡Música, maestro!

¡Hola, Gabriel! ¡Un placer tenerte en nuestro escaparate principal! ¿Qué tal? ¿Dónde te pillamos?

¡Muy buenas! ¡Y gracias! Ahora mismo me pilláis en Madrid, que es donde vivo. Aunque por poco tiempo, porque pronto me mudaré a Barcelona.

Acabas de salir de hacer una Boiler Room Madrid memorable en Mondo. No era tu primera vez con BR, ¿cómo son las sensaciones?

¡Fue una pasada! Hace unos meses la hicimos en Tiblisi y esta fue una sorpresa, porque es cierto que no suelen repetir artistas en tan poco tiempo. Pero el hecho de que fuera en Madrid, que es mi ciudad, y la quiero muchísimo; celebrarse en Mondo, el club al que más cariño tengo en la capital… Se juntaron un montón de cosas que hicieron del momento algo especial. Hace mucho tiempo que no veía al público de Mondo con tanta alegría y energía.

Entiendo que tienes orígenes italianos también. ¿Cuéntanos de donde vienes?

Yo nací en Madrid, mi madre es española y mi padre italiano. De pequeño pasé mucho tiempo a caballo entre Madrid y Milán – de donde es mi padre – y aparte de eso, los veranos religiosamente los pasábamos en Italia. Toda mi infancia también ha estado influenciada por la cultura italiana y con 16 años me cambié del instituto al Colegio Italiano en Madrid. Me siento muy influenciado por la cultura italiana y, de hecho, toda la gente con la que trabajo es italiana, mi manager, mi agente, casi toda la gente que ha salido en mi sello… Aunque nunca fue algo planeado, pero así se dio y ahora somos una pequeña familia.

¿De dónde surge tu amor por la electrónica? En especial, me llama la atención tu repertorio de acid…

Mira, yo descubrí la electrónica gracias a dos cintas recopilatorias: una de Bachatta y otra de Scorpia. Para que te hagas una idea, yo a Jeff Mills, Juan Atkins y Underground Resistance los conocí mucho más tarde. Yo conocí la electrónica por Xavi Metralla, el Bakalao y en esas sesiones ya había acid. Lo que pasa es que, evidentemente, yo no sabía lo que era el acid. Yo no sabía nada, solo que un tema me gustaba más que otro.

Luego, a partir de ahí pasé por el poky, por el hard techno y el schranz, luego el minimal cuando se endureció… pero el techno fue lo último a lo que llegué. Y durante ese tiempo, siempre fui muy fan de Emmanuel Top. ‘Acid Phase’ fue uno de los temas que más me marcaron. Pero como te digo, yo no sabía ni quién era Emmanuel ni qué era el acid. No entendía de géneros.

Cuando me adentré en el techno y me empapé de todo, fue cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo. De hecho, mi primer tema, ‘Pulzar’, cuando lo hice, no sabía que estaba haciendo acid. Yo solo estaba haciendo algo que me molaba, que me recordaba – salvando las distancias – a Plastikman, pero yo no estaba pensando en hacer un tema acid.

¿Qué fue lo que te hizo meterte en todo esto?

Es muy curioso, porque fue todo muy natural, no lo planee. Yo de pequeño antes de escuchar electrónica, como todos, ya me hacía mis playlists en casete – ¿te acuerdas? Tenías dos casetes y grababas un tema de uno en el otro –. Tengo muchos de ellos todavía. Después, cuando la tecnología fue avanzando, fue cuando probé el mítico Virtual DJ y con eso ya flipé. Dejé de grabar las playlists en casete y las hice en CD, intentando mezclar los temas y fundirlos.

(Risas) ¡Creo que muchos pasamos por lo mismo! ¿Y la producción?

Eso también tiene gracia. Yo era muy pequeño y recuerdo que en los cereales venían regalos, juguetes y esas cosas. Una de las campañas fue de una marca de programas de ordenador, para crear música, muy básicos. Venían loops ya cargados y tu lo que hacías era irlos soltando y creabas tu canción.

Había de muchos estilos, hip-hop, electrónica y fue una flipada para mí. Luego ya descubrí otros programas, como Ableton, y ya me fui haciendo cada vez más freak, miraba tutoriales por internet y le metía muchas horas. Al principio un amigo me enseñó los fundamentos básicos de Ableton y luego fui aprendiendo yo solo. Y cada día descubro cosas nuevas. Es un proceso que no termina…

Eres un freak del acid, y eso se nota en casi todas tus canciones. ¿Cómo desarrollas las líneas acidas en tus tracks?

Generalmente hago todo con la 303 analógica y eso lo grabo y proceso digitalmente. Lo que suelo crear las líneas en digital y luengo la señal, en forma de pistas MIDI, la envío a la máquina para que se reproduzca en la máquina. Me es más fácil secuenciar algo cuando veo lo que hago, que hacerlo directamente sobre la máquina, donde me cuesta más tiempo. Como soy un poco impaciente, prefiero hacerlo de esa forma.

Es curioso, porque nuestra generación se encuentra justo en medio de los puristas de lo analógico y los chavales que han nacido en una era completamente digital…

Totalmente. Muchas veces, cuando hablo con chavales más jóvenes, realmente me alucina que hagan todo solo con un ordenador, una tarjeta de sonido y unos cascos. Las posibilidades son realmente infinitas en ese sentido.

Después de unos años de darte a conocer, en 2012 llega tu punto de inflexión, cuando también fundas Involve Records. ¿Qué te hizo darte cuenta de que esta iba a ser una forma real de ganarte la vida?

Si te soy sincero, creo que tampoco fue un punto de inflexión. Por fortuna o desgracia, mi carrera ha sido muy progresiva, no ha habido un salto brusco de un punto a otro. Quizá, como bien dices, en 2012, cuando saco ‘Pulzar’ y fundamos Involve, que es cuando empiezan a pincharme muchos DJs, eso me colocó en la vitrina y es cuando recibo el primer booking fuera de España. A los pocos meses otro… Y así, poco a poco, me empiezan a llamar de fuera, cuando hace unos meses estaba pinchando en la habitación de mi casa. Ese fue el salto, pero mi historia es como la de todos.

Al principio tienes tres actuaciones en un año, luego son seis, luego 12 y así hasta el punto en que me encuentro ahora.

¿Cuál fue tu primer booking fuera de España?

Fue en un club pequeñito de Stuttgart, Finca se llamaba. Recuerdo que no tenía ni hotel, ni cena – que fue una hamburguesa del McDonalds –, llegué, pinché y de vuelta al avión. ¡Pero estaba tan contento y tan feliz! ¡Fue un gustazo! Es un booking que no se me olvidará nunca…

Hablemos de Involve records. Con un catálogo que incluye a Boston 168, Fjaak, Cosmin TRG, Bambounou, Z.I.P.P.O., o Truncate… ¿Qué artistas te gustaría firmar en el futuro? ¿De cuál te sientes más orgulloso?

Tengo muchísimos artistas que me flipan y que me gustaría tener en el sello o colaborar con ellos. Algunos ya están en proceso, pero en general estoy muy contento del catálogo. Nunca me he planteado el sello como un sitio donde sacar solo a gente top, sino más bien artistas con los que me siento identificado a nivel personal. Le he dado bastante importancia a ese aspecto, es decir, si hay un artista del que me gusta la música, pero a nivel personal no contactamos, para mi no es interesante sacarlo.

Estoy muy contento porque creo que, tanto con Boston 168, como a Z.I.P.P.O., que son grandes amigos, sus carreras empezaron a despegar con Involve. Por eso estoy muy contento, tanto de haberles sacado en aquel momento, como de mantener la relación y poder seguir sacándoles a día de hoy.

Hablemos de tu trabajo como productor. Desde ‘Pulzar’, te has ido haciendo hueco en las maletas de muchos artistas top de la escena… cuéntanos, ¿cómo es tu proceso? ¿Tienes algún ritual?

No, la verdad es que dejo que venga solo. además, tengo bastantes crisis porque – generalmente – cuando termino un disco, luego tengo un periodo largo de bloqueo creativo, lo que es un poco frustrante. Salir de ese bloqueo cuesta, pero no hay un proceso. Quizá un día estoy oyendo una sesión de otro artista y oigo un tema – que no necesariamente tiene que ser techno –, o una película, un documental o una serie, y partiendo de esa idea desarrollo el resto. Creo que los éxitos más grandes que he tenido, son temas que he ideado en una noche.

Te hablo de la idea principal, luego evidentemente tienes que pulir esa idea y eso pueden ser semanas, pero temas como ‘Pulzar’, ‘Action’ o ‘Acid Is The Answer’, son temas que he hecho en 3 o 4 horas. No tengo proceso o ritual… En ese aspecto soy bastante raro, me saturo, así que voy al estudio solo cuando tengo una idea clara de lo que quiero hacer.

Tu sonido se mueve entre el techno industrial y las melodías trance atmosféricas, aliñadas con mucho acid… y una clara influencia de los ritmos más duros, como el schranz, que mencionabas antes…

Justamente es que vengo de eso, del schranz, del progressive, melodías trance…

Y, ¿qué opinas de este revival del techno-trance que tanto pegó en los 90? ¿Es positivo para la gente joven que quizá no pudo experimentarlo de primera mano?

Yo creo que sí. Lo bueno de este revival, igual que pasó con el acid que hace unos años pegó muy fuerte, es que no vuelve en su misma forma original. Viene evolucionado, afectado por las influencias de cada artista, es lo bonito que tiene la música y el arte en general cuando se recuperan cosas del pasado. A mí me parece genial. Lo bonito es que hay mucha gente que está empezando ahora y que igual no conocían los temas originales, escuchan lo de ahora y descubrirán lo anterior y entenderán muchas cosas. Cuando nosotros no estemos aquí, seguramente habrá alguien que recuperará el acid y el trance y lo haga de otra forma totalmente diferente. En ese sentido, creo que soy bastante anti-purista, y no estoy de acuerdo con esos que dicen que “todo tiempo pasado fue mejor”. Antes fue antes y ahora, es ahora.

Es algo que ocurre en muchos ámbitos, ¿no?

Exacto, en el arte y en todo lo que nos rodea. Como con el teléfono. Hace unos años el teléfono era solo para llamar y ahora, ¿para qué lo utilizamos? Para todo menos llamar. Es algo que forma parte de la evolución humana. Renegar de eso es una actitud estúpida.

Sin ir más lejos, en esta mismo número de DJ Mag ES, en la entrevista con Jeff Mills, él me contaba que echa de menos que la prensa y los artistas se concentren más en el futuro y la evolución, y no en debates vacíos de la lucha entre estilos musicales, analógico contra digital, controladoras vs. CDJ vs. vinilo…

Son mentalidades que quedan un poco estancadas y que no llevan a nada. Muchos de los pioneros de Detroit no van por el mundo con una maleta de vinilos. Incluso, cuando Óscar Mulero decidió pinchar con ordenador durante un tiempo, fue tremendamente criticado por ello. Todo el mundo evoluciona, porque si usas las innovaciones de forma correcta es siempre positivo.

A mí pinchar con CDJs me da más posibilidades creativas, incluso probar temas que hubiera hecho esta tarde en el estudio. El vinilo es muy romántico, yo soy coleccionista, compro todos los meses, pero es un hecho que pinchar con vinilos tiene sus limitaciones.

A no ser que seas Grandmaster Flash…

Pero es que las movidas que hacía Flash en su época eran increíbles entonces. Ahora son vistosas, pero eso que él hacía, guste o no, ahora se hace con pulsar un botón. Incluso él mismo ha dicho en muchas entrevistas que si hubiera tenido la tecnología actual en esa época, todos fliparíamos. Para mí uno de los grandes referentes y una de las personas que creo que ha ayudado muchísimo a la escena y que ha posibilitado aumentar la creatividad de todos – a pesar de las críticas que ha recibido – es Richie Hawtin.

Para mí es uno de los grandes exponentes, dejando el aspecto musical a un lado, por todo lo que ha aportado en la creación de los vinilos de código de tiempo, cuando sacó la app de Twitter para postear los tracks que suenan en tu set, incluso el Live que hizo como Plastikman 2.0, con la pantalla gigante… Son cosas que no hizo nadie antes que él. Es mi principal fuente de inspiración a la hora de pensar en el futuro.

LA ESCENA ESPAÑOLA

Hablemos de la escena española. Actualmente la escena musical está tremendamente polarizada y las opiniones son muy explicitas – por decirlo suave –. Estamos en el país donde todos somos entrenadores de fútbol y eso se ha trasladado también a la escena musical. ¿Tú qué opinas?

Haters hay en todos lados. Y con las redes sociales es algo que se ha acrecentado. Hace poco veía el video de un chico que decía que los haters son gente que se aburre, tiene mucho tiempo libre y acceso a las redes sociales. Hace años te hubiera dado una respuesta más extensa, porque estaba más preocupado de lo que podían decir. Ahora mismo estoy centrado en hacer lo que me gusta y lo que me hace feliz.

No hago música para los medios de comunicación, ni para la reseña. Hago música para mí y para la gente que la quiera escuchar. Considero que si realmente quieres criticar algo, trata de hacerlo tú. Y cuando lo hagas, puedes venir y decirme: “Mira, lo he hecho mejor que tú”. Entonces ahí me callaré y te daré la razón, o te diré: “Vale, aquí hay espacio para debatir las diferencias”.

Otro hecho es que la escena de nuestro país carece de una estructura firme de clubes medianos y pequeños, para que los artistas se puedan desarrollar desde abajo. Una estructura que sí existe en países como Holanda o incluso en los países de la Europa del Este…

Es que son lugares diferentes. Hay un contraste que he notado entre Europa Occidental y países como Georgia y ciudades como su capital, Tiblisi, que ha tenido mucha repercusión en los últimos años: la música electrónica y el significado que tiene para la sociedad es totalmente diferente. Para nosotros, la escena de clubbing surge del ocio. Es algo lícito. Pero en estos países, por la situación política y socioeconómica que hay, la música electrónica tiene connotaciones políticas, de protesta, y es una vía de escape para la gente que no tiene todo el abanico de posibilidades que tenemos en Europa.

Por la experiencia que yo he tenido, la gente trabaja de lunes a viernes y el fin de semana, su vía de escape de la realidad en la que viven es el techno. No es ocio, es una necesidad. Por eso, cuando intentaron cerrar los clubes, hubo esas protestas tan grandes. ¿Tú te imaginas una rave de esas características delante del Congreso de los Diputados? No ocurrirá, porque si en España se decidieran a cerrar clubes, lo que pasará es que Twitter, Facebook e Instagram se llenarán de mensajes.

Pero nadie va a salir a la calle, con dos torres de altavoces, a plantarlos delante del Congreso para decir: “Si me quitáis esto estáis quitándome parte de mi vida”. Pero incluso dentro de la Europa Occidental hay tremendas diferencias socioculturales, que hacen que el público de Berlín no sea igual que el público español.

En España hay más ganas de competencia que de colaboración…

Eso también está marcado por la historia de cada país. En el caso de Berlín, su historia política y musical no la hemos tenido en España. Siempre será diferente. Y por otra parte creo que se ha perdido el espíritu que había aquí con La Ruta del Bakalao. Yo no la viví, pero por cosas que he podido leer últimamente y documentales, eso se ha perdido. Ahí si parecía haber una colaboración entre todos,  eso creo que es algo único y que no se ha vuelto a repetir. Evidentemente, se puede educar a las nuevas generaciones, aunque no es algo que yo busque hacer…

Educar en España es muy complicado. Y en cierto modo hay gente que no quiere ser educada…

La gente quiere ser autodidacta. La gente quiere educarse a ella misma, tomando las influencias con las que ellos se sienten identificados. Es un acto de rebeldía, que entiendo perfectamente. Si tu llegas con un modelo impuesto y dices: “Esto es lo que tienes que hacer, escuchar, pensar o vestir”, probablemente te encuentres con una negativa. La gente quiere que tu les pongas delante lo que hay y de ahí cada uno que coja lo que mejor le representa. Por eso jamás entenderé la mentalidad hater, de decir: “Si no piensas como yo, estás equivocado”.

Retomando tu experiencia con Europa del Este, me interesa ahondar en tu conexión con Tiblisi y el club del que eres residente, Khidi. ¿Cómo surge esta relación?

La primera vez fue una prueba, donde el booking principal fueron Boston 168 y yo fui como su apoyo. Descubrí un público con una pasión que no había visto nunca y luego a raíz de ir, de hablar con la gente de allí, fui descubriendo un sentimiento con el que me identifico mucho: de unión, de amor – aunque parezca romántico decirlo así –.

Es un sitio al que le tengo mucho cariño, espero seguir siendo residente de Khidi durante mucho tiempo porque el amor que veo en la pista de baile que veo allí, lo he visto en poco sitios. Es una ciudad que tiene poco y te lo da todo lo que tiene cuando vas. Es una escena que cuida mucho más a sus DJs locales que Europa.

¿Algún DJ que te haya sorprendido de esa zona?

Sevda y Yanamaste, sin duda.

El mes pasado estuviste en Corea y Japón… ¿Era tu primera vez? ¿Cómo visite la experiencia?

¡Sí! ¡Muy contento y muy sorprendido! Yo ya sabía que los asiáticos tienen muy arraigado el fenómeno fan, son muy pasionales, pero no dejó de sorprenderme, además de su energía en la pista, que tanta gente me conociera allí. Hasta que no llegas allí y hablas con la gente y te dice que te lleva siguiendo desde tu primer disco, a mí lo que se me venía a la cabeza es: “¿Cómo llegaste a tenerlo?”. Hasta que no las vives en primera persona, no parecen reales.

Has colaborado con artistas como Len Faki, Amelie Lens o Alien Rain … ¿Alguna colaboración entre manos?

Como te decía, estoy trabajando en varios proyectos, uno de ellos es la continuación del disco con Alien Rain. El resto está en proceso y no puedo decir mucho.

¿Álbum en el horizonte?

Efectivamente, he empezado recientemente a trabajar en él. Llevo varios años intentando empezarlo, pero creo que no estaba preparado para hacerlo. Considero que un álbum es algo muy especial y personal, tiene que tener una narrativa. Si todo va bien, lo sacaré el año que viene. Pero, como te decía, no tengo prisa ninguna. Vamos poco a poco, porque quiero estar seguro que el concepto que va a salir sea algo bueno, de calidad y diferente. Que quede para el recuerdo.

¿Algún proyecto más para 2019? ¿Volveremos a ver a Acid boy?

Me estoy planteando hacer cosas bajo este alias, pero todavía no tengo claro la idea. Me pasa lo mismo que con el álbum, quiero que la idea sea sólida. Además de eso, ahora en octubre, para el Amsterdam Dance Event, tengo algo especial que saldrá en BPitch, el sello de Ellen Allien. Estoy muy contento, porque BPitch es un sello histórico y para mí es un logro personal formar parte de él ahora mismo.

En ADE también vuelo al AWAKENINGS, con Exhale, la fiesta de Amelie Lens, a quien desde aquí agradezco mucho todo el apoyo que me ha dado. Aparte de eso, el año que viene, en Mondo Disko en Madrid, haré mi primer All Night Long, durante el primer trimestre de 2020. Es algo que me encanta, es mi primera vez haciendo una sesión toda la noche, y que sea en Mondo, el club que me ha ayudó a ponerme en la vitrina de Madrid.

¡Muchísimas gracias por tu tiempo, Gabriel!

¡A vosotros!