El futuro en sus manos

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp
Fotos exclusivas para DJ Mag ES: Romy Treebusch

¡Hemos llegado amigos! El número 100 está aquí. Por nuestras portadas desde el número º1 de noviembre 2010, han pasado artistas de todo tipo. Los creadores, los pioneros, los innovadores, los elevadores, los iconos… Pero también las promesas.

En nuestro escaparate principal hemos tenido algunos de los nuevos talentos más grandes de la industria, artistas con una proyección meteórica y que – en su gran mayoría – son ya auténticos estandartes, cada uno en su estilo y saber hacer propio.

Para una ocasión tan especial como es cumplir 100 números editados de una revista de música electrónica en nuestro país – todos sabemos que España es un mercado difícil para las letras – hemos querido hacer hincapié justamente en eso, en las promesas, el futuro.

Reinier Zonneveld es ese futuro. Su rabiosa juventud – apenas 28 años – contrasta con la madurez musical que proyecta. Madurez que le ha llevado a ser uno de los artistas con mayor proyección de la escena techno y que con su perspectiva única, ha conquistado las plazas más complicadas y grandes de nuestro entorno. Su sello, Filth On Acid, es una referencia y tan solo lleva dos años entre nosotros. Esas cosas no ocurren por casualidad así que, para este número 100, hemos querido mirar hacia delante y charlar con uno de los estandartes del nuevo techno europeo, para conocer mejor de dónde viene y hacia donde va.

Con una legión de seguidores en nuestro país – casi todas sus actuaciones se cuentan por sold-outs –, en las siguientes páginas podréis conocer al Reinier persona, pero también al músico y al genio que acaba de sacar su cuarto álbum – ‘Church Of Clubmusic’, que se llevó una gran nota en nuestra crítica del mes pasado – y su interesante y enriquecedora visión sobre esta, nuestra industria. ¡Música, maestro!

¡Reinier Zonneveld! ¡Un placer hablar contigo! ¡Por fin, te tenemos en portada y es la de nuestro número 100! ¿Cómo estás?

¡Muchas gracias a vosotros! ¡Es un honor poder ser la portada de un número tan especial! ¡Estoy muy bien! Muy contento con que finalmente el álbum haya salido. El resto del año estaré muy ocupado, de tour, pero ha sido así durante los últimos dos años. Con el sello va todo bien, este año tenemos grandes artistas y no paramos de crecer.

Hablaremos del álbum en profundidad, pero ya que hablas de tu sello, Filth On Acid, es interesante como en muy poco tiempo se ha convertido en una plataforma de referencia para toda la industria, obteniendo un respeto que es difícil de conseguir en tan poco tiempo…

¡Ciertamente! Tuvimos la idea del sello mucho antes de fundarlo, a principios de 2017. Lo fundé junto con mi mejor amigo, que también es mi manager. Él está tras bambalinas, administrando y llevando el papeleo que genera el sello. Habíamos hecho muchos contactos con artistas que estaban dispuestos a hacer algo con nosotros si sacábamos el sello. Una cantidad sorprendente de artistas dijo que sí, coleccionamos un buen puñado de temas antes de lanzar y publicamos nuestro primer EP – que tuvo un éxito mucho mayor del que esperábamos – ¡y a partir de ahí todo arrancó!

¿Cómo lo planteáis? Porque la forma en la que consumimos música ha cambiado mucho con los años…

Nuestro foco principal es el mercado digital, pero algunos releases los planchamos en vinilo también. Por ejemplo, el álbum va a salir en vinilo y también los mejores trabajos que tengamos a lo largo del año. En estos momentos, estamos sacando dos releases al mes, o sea 24 al año, que es una cantidad digerible…

Exacto, no inundáis las bandejas de entrada de nadie…

Nosotros pensamos más en la calidad que en la cantidad. Hay sellos que quieren sacar rentabilidad a corto plazo y recortan en todo. Nosotros lo que intentamos es hacerlo lo mejor posible, desde la música al artwork de las portadas, buena promoción con agencias que nos ayudan a distribuirlo a buenas revistas y DJs.

Pero al principio, especialmente nuestro primer año, tuvimos unas pérdidas tremendas. Las ventas no cubrían los gastos. Lo vimos como una inversión y seguimos enfocándonos en sacar buena música y, en un momento determinado, es algo que siempre acaba dando sus frutos.

¿Recuerdas el primer disco que escuchaste?

Creo que el primer álbum que escuché fue ‘Play’ de Moby, en 1999. Todavía lo tengo y lo adoro. ¡Es uno de los mejores álbumes de la historia de la música, en mi opinión! Luego, empecé a escuchar techno del antiguo, cosas de Emmanuel Top, también hardcore de los 90, ambient… me gustan todos los estilos, el trance antiguo – Armin van Buuren era muy bueno en esa época (risas) – y de ahí ya me empecé a meter en la electrónica, pero no en serio. Toco el piano desde que tengo 3 años, aunque al principio solo música clásica…

¿Fuiste al conservatorio?

Casi. Pero cuando cumplí 16 y tuve la oportunidad de elegir, al final preferí no optar por el camino del conservatorio. Creo que en ese momento vi que la música era un negocio difícil y me dio miedo. Pensé que debía experimentar tener un trabajo normal primero (risas). Al final, durante mis estudios, me pasé el tiempo haciendo música, así que es un poco irónico (risas). Los acabé, pero todo giraba en torno a la música.

¿Y tus padres? Se percibe desde fuera que Holanda tiene una mentalidad más abierta para profesiones como la de músico, DJ o productor, ¿no?

Ellos siempre me han apoyado. Lo único que siempre me dicen es que siempre de lo mejor de mí, sin importar lo que haga. Mientras sea feliz haciéndolo, para ellos está bien. Siempre me han ayudado, incluso dan su opinión sobre todos mis tracks (risas). ¡Y les gusta!

¿Han ido a tus fiestas?

¡Sí! Especialmente cuando toco en Holanda, algunas sesiones de toda la noche, se pasan un rato y se echan unos bailes (risas). Es un regalo tener una familia que apoye así tu pasión. En general, en Holanda ahora mismo, decir que eres DJ de techno es algo mucho más aceptado que hace 10 años. Cuando estudiaba, no iba diciendo por ahí que iba a raves de electrónica, la mayoría no lo sabía…

¿Cómo es la escena rave?

Ahora mismo no tengo mucha conexión con esa escena, pero en su época recuerdo que había varias todos los fines de semana. Y eso solo en Ámsterdam… ¡Hace 5 años hubo una rave tan grande que hasta salió en las noticias nacionales! (risas). La gente llenó un edificio abandonado de 10 pisos y en cada uno había un escenario. Había miles de personas y salió un video mío en los informativos mientras pinchaba en el sótano (risas).

(Risas) ¿Qué dijeron tus padres?

¡Les encantó! (Risas). Sobre todo porque reconocieron el track que estaba poniendo (risas). Además, en Holanda la policía no es agresiva en este tipo de cosas. Solo vienen, te dicen que apagues la música y que todo el mundo se tiene que ir. Y ya. Sé que hay países que los policías van con porras y le pegan a la gente. Por fortuna, aquí no hacemos esas cosas (risas). Lo peor que puede pasar es que te amenacen con quitarte el equipo y una multa.

CHURCH OF CLUBMUSIC: UNA IGLESIA PARA TODOS

A pesar de tu juventud, empezaste a hacer música hace muchos años. De hecho tu último largo, ‘Church Of Clubmusic’, es tu cuarto álbum de estudio con tan solo 28 años…

Así es, después de ‘Reverse Psichology’ en 2013, que salió en Illegal Alien Records. Tenía una visión más purista y oscura. Luego, en 2016 hice ‘Megacity Servant’ en Stil Vor Talent, que tenía el track que hice con Cari Golden, que fue un gran éxito. En general ese álbum fue un punto de inflexión, desde el que mi carrera empezó a despegar muy rápido.

Con este disco lo que he querido es crear un ambiente, que estuviera compuesto por todos los estilos que me gustan contando una historia. Es algo que siempre he querido hacer pero no he podido hasta ahora, creo, porque te lleva bastante tiempo llegar al punto donde eres capaz de contar una historia de esta forma.

Ciertamente, tan variado es que hay un track que rompe mucho con lo que cualquiera pudiera esperar de ti, ‘Ibiza Disco Lines (I Don’t Wanna Stop’)’. ¿Cómo encaja esto en tu narrativa?

Para mí es un track con buen rollo. A mí lo que me encanta es que si la escuchas, como dices, jamás pensarías que podría haberla hecho yo. Pero es un track que funciona genial y que he puesto para cerrar muchos de mis sets. Es un track divertido, positivo, con ese guiño al disco… Y cuando estaba ideando el álbum pensé: “¿Por qué no poner un track divertido?”. Cuando lo acabé estaba claro que tenía que estar en este disco.

Otros destacados son, como no, ‘Church Of Clubmusic’, pero el que me ha gustado especialmente es ‘Bart’s Cube’… ese track tiene una historia muy curiosa detrás. ¿Nos la cuentas?

(Risas) Ese track se llama así porque tengo un amigo que se llama Bart y soñó que estaba atrapado dentro de un cubo (risas). Y estábamos en el estudio y me contaba que en sueño había como sonidos raros y cuando oyó el track dijo: “Sí, sonaba como esto” (risas). Básicamente el track lleva mi voz manipulada con sintes y algoritmos para estirarla mucho y conseguir nuevas texturas. Y lo remato con un piano la final, consiguiendo un sonido muy de ensoñación, que no puedes conseguir con sintetizadores o instrumentos normales. En ‘Church Of Clubmusic’ usé la misma técnica, pero con sonidos de una orquesta.

¿Cómo surgen esas ideas?

Produzco mucho y me gusta usar muchas herramientas diferentes. Puede sonar muy simple, pero llegar ahí es realmente complicado. Y a veces pasa lo contrario, puede sonar complicado pero es fácil de hacer. En este álbum creo que he usado técnicas que he aprendido durante mucho tiempo y creo que se puede oír en cada uno de los temas. Es una mezcla de lo digital y lo analógico.

Soy un poco obsesivo, me gusta controlar todos los sonidos y saber qué está pasando con qué en cada momento. Es algo difícil si usas solo máquinas analógicas, nunca es algo exacto.

Otro track que destaca es ‘Hard Gaan’… ¿Qué significa?

‘Hard Gaan’ significa “vamos fuerte”, es algo que dirías en una fiesta, como “vamos a darlo todo”. Es muy dura. Esta viene de 2016, cuando hice un jam en Berlín que se volvió viral. Era similar a este tema y estuve repitiendo el estilo de esa improvisación en mis lives durante un tiempo, por ejemplo en Awakenings 2017, cerré mi set con ese jam.

Le gustaba a todo el mundo y decidí hacer una versión de estudio para el álbum porque me parece muy difícil poder capturar la energía de un directo en un track, nunca me terminaba de gustar el sonido. Esta versión está muy evolucionada con respecto a lo que hice hace dos años.

Tiene un cierto aire a ese hardcore holandés noventero, acelerado, y con esos stabs de sinte tan estridentes y claramente se oye algo de eso en este track…

¡Totalmente!

Y me imagino que no habrá favoritas…

(Risas) No. Cambian todo el tiempo. Cada track tiene algo – en ‘Evanesence’ me gusta el sintentizador, pero el diseño sonoro de ‘Bart’s Cube’ me gusta más – que no tienen las demás.

Luego, la imagen del disco es muy particular (risas). Te tenemos en modo Jesucristo en la portada, con tipografía gótica (al igual que el escenario). ¿Cómo fue el proceso creativo?

(Risas) En el techno es todo súper serio. Todo solemne y oscuro. A veces, si haces una broma la gente considera que ya no eres un artista de verdad (risas). No me lo tomo con esa seriedad. Evidentemente hago tracks serios y me tomo mi carrera con seriedad, al igual que mis directos. Pero también puedo hacer una broma. Normalmente, las portadas de los discos son súper serias, abstractas…

Y a mí me gusta que sea algo loco, como las portadas de los álbumes de hip-hop. Incluso el nombre del disco se prestaba a poder hacer algo así y creo que el resultado es muy divertido. El fotógrafo es Cooper Seykens, que también hizo algunas de mis fotos de prensa el año pasado y es de Rotterdam. Alquilamos la iglesia, compramos un montón de hielo seco – unos 100 kilos – y para la toma echaron todo eso en agua caliente para que saliera el humo. Creo que mi manager estaba tirado en el suelo, rodeado del humo, en esa foto, y no se podía mover porque sino iba a joder toda la foto (risas). No queríamos hacer nada con Photoshop, toda la foto es real.

PRESENTE

¿Recuerdas tu primera vez en España?

Buena pregunta (risas). La primera fue en Barcelona, haciendo turismo. Mi primer bolo no lo tengo claro, pero desde hace tiempo que vengo a España. Tengo muchas actuaciones aquí y realmente me encanta venir, tengo muchos seguidores en vuestro país. Lo que no te podría decir cuál fue seguro, porque mi agenda está repleta y a veces es difícil decir cuándo fue qué (risas)…

En efecto, es algo que os pasa a muchos artistas. ¿Cómo afrontas este tipo de situaciones? Me refiero, a tener tantos bolos al mes con tan solo 28 años, el jetlag, aeropuertos, aviones perdidos, hoteles, comer fuera…

Te puedo decir con orgullo que nunca he perdido un vuelo (risas). Mucha gente no me cree, porque también me gusta quedarme de fiesta (risas). Prefiero levantarme pronto y dormir en el avión que arriesgarme a perder un vuelo. Realmente me gusta hacer música, actuar – como sabes siempre hago lives – y poder mostrar a la gente la música que he estado haciendo la semana anterior. Eso da mucha energía a todo. Por eso, prefiero dormir menos y poder llegar a todos mis compromisos porque es algo que realmente me encanta…

¿Cómo de cargado vas a cada bolo? ¿Qué equipo llevas contigo?

Depende, pero normalmente el setup de viaje pequeño incluye una 303, Maschine de Native Instruments, un portátil, una tarjeta de sonido, uso Ableton pero ahora que puedo usar diferentes VST y plugins y cargarlos en Maschine lo hago así, por ejemplo, la melodía de un track la toco desde ahí.

Así puedo aislar, por ejemplo, varios elementos de un track – melodía y sintetizadores – y el resto – percusión, bajos, etc – lo toco en directo. Así puedes cambiar todo un track en tiempo real y sin tener que ocupar espacio en discos duros.

¿Nunca te has planteado hacer DJ sets?

La verdad es que no. Hago directos para poder mostrar mi música, no la de otros. Dicho esto, me gusta más hacer directos que pinchar y, además, creo que se me da mejor (risas).

Para mí es más interesante. Aparte, los tracks que estoy desarrollando ahora no encajan con el techno que se hace por norma. Por ejemplo, el track ‘Manifesto’ de mi disco, no se me ocurre ningún otro tema con el que puedas mezclarlo. Al menos del techno más “popular” que se hace hoy.

Hablando del techno “popular”, hemos visto como ciertos tracks, en los últimos tiempos, han conseguido traspasar estilos… Algunos se quejan de que las cosas “ya no son como eran”. ¿Crees que el techno volverá a ser un nicho underground?

Es gracioso, porque yo recuerdo haber visto en la MTV en los 90 videos de ‘Spastik’ de Plastikman o ‘The Bells’ de Jeff Mills. ¿Eso qué? Siempre ha sido igual. Algunos tracks de techno han conseguid traspasar fronteras de estilos o géneros. A mucha gente se le olvida que en los 90 algunos temas techno llegaron a los charts populares, al menos en Holanda. Eso no quiere decir que ‘Spastik’ o ‘The Bells’ sean menos por haber llegado a una mayor audiencia.

Creo que la gente se toma algunas cosas demasiado en serio. Haz lo que quieras, escucha lo que quieras. No es necesario discutir si algo es “auténtico” o no. Deja que cada uno escuche lo que quiera y se forme su propia opinión. Cuando alguien está intentando decir lo que es “real” y lo que no, a veces me hace preguntarme si de verdad tienen criterio propio…

Es el tipo de gente que está de fiesta y le dices: “¡Cómo mola lo que están poniendo!”. Y te contesta: “¿Pero de quién es o quién lo está pinchando?”. Como preguntándose: ¿me tiene que molar o no? Creo que la mejor forma que tiene la gente joven que está empezando de conseguir prosperar es no pensar en hacer las cosas porque sea guay, esté de moda o, por el contrario, sea purista. Haz lo que te guste a ti y así seguramente el interés por tu música acabe siendo mayor.

Siguiendo con el tema este del purismo, siempre hay mucho revuelo en torno a Ibiza y lo que pasa. Tu has estado varias veces. ¿Qué piensas de la isla?

Yo me lo paso genial (risas). Aunque es cierto que si vas buscando techno oscuro, no es lo primero que te viene a la cabeza (risas)…

Aunque ahora se pueda encontrar…

En efecto. Lo que me gusta más de Ibiza es poder disfrutarla con mis amigos, tirarnos a la piscina y ver las puestas de sol. Eso, para mí, es la mejor parte de Ibiza, no solo la fiesta. Quizá lo digo porque he visto demasiadas fiestas en mi vida (risas)…

Viviste en Berlín. ¿Es mejor que Ámsterdam para un artista de techno?

Uff… es difícil de decir. Pero a mí me gusta más Ámsterdam. Es más fácil vivir aquí. El transporte es genial, si quiero volar puedo hacerlo siempre, mientras que en Berlín, si te pilla mal el tráfico igual tardas tres horas en llegar al aeropuerto. Las conexiones no son buenas y en invierno todo es todavía más gris y oscuro. Es demasiado grande, todo está más lejos.

Las fiestas y la escena son espectaculares, pero si te tienes que ir cada fin de semana fuera, la final no acabas disfrutando la escena lo que deberías. Y claro que puedes ir de fiesta en cualquier momento, irte a Berghain un domingo por la tarde, pero al final eso acaba también estando muy visto…

¿Sabrías decirme el número de veces que has estado en Berghain?

Las suficientes (risas)…

EL FUTURO

Este año se está haciendo mucho hincapié en la importancia de la igualdad en los lineups de festivales y fiestas. De hecho, será uno de los temas principales de discusión del próximo IMS…

Creo que es triste que cosas como el género, la clase social o la cultura sigan impidiendo que algunas personas puedan tener los mismos derechos que otras. ¡Estamos en 2019! Debería ser normal que se seleccione algo en base a criterios objetivos. En Holanda, lo cierto es que ya no tenemos esos problemas, pero entiendo que en otros países no sea el caso. Lo veo cuando viajo, que hay muchos países que siguen luchando por llegar a ese punto. Creo que es bueno que se hable de estos temas para que las cosas cambien definitivamente. Es un paso natural.

Quizá desde el punto de vista de una persona criada en Holanda, es difícil de entender cómo en otros países – incluso dentro de Europa – no exista esa igualdad…

En efecto. Como bien dices, es algo que ocurre incluso dentro de Europa y yo, que también viajo a otros países del mundo, en su mayoría tengo que reconocer que no son como aquí…

El techno siempre ha sido un género bastante estable y homogéneo. En contraste con géneros como el tech-house, que ha ido variando tremendamente hasta casi colisionar con el EDM. ¿Hacia donde estamos yendo?

Creo que todos los géneros tienen una línea de vida y el techno, ahora mismo, está alcanzando su madurez. Eso es bueno porque la calidad de las producciones y la música ha mejorado enormemente. Si pones un disco de hace 10 años y lo comparas con lo que se hace ahora la diferencia es tremenda.

Estamos en un momento interesante y creo que todo acabará llegando al sitio que le corresponde, porque vemos con el sonido underground se está volviendo a prodigar, porque hemos crecido como género. Hay más espacio para todos. Creo que es algo bueno.

En cuanto al tema del tech-house, creo que hay muchos temas que son buen tech-house, pero la gente los etiqueta como techno. Al final el tech-house es techno con un ritmo diferente. Me gusta, pero ese nombre, “tech-house”, se ha convertido en una amalgama confusa…

¿Qué más tienes entre manos este año? Especialmente después de publicar ‘Church Of Clubmusic’…

Después de la vorágine del álbum, tengo algo muy chulo por salir. Es un EP con Carl Cox y Christopher Coe, del que Carl ya puso algún track en Timewarp, y creo que saldrá en verano, en mi sello Filth On Acid. Es la continuación de ‘Inferno’, el track que sacamos también en mi sello el año pasado. Y luego de eso, también en FOA, saldrá ‘Universal Nation’ de Butch, que saldrá en agosto. Son las dos cosas que más ganas tengo de sacar.

¿Cómo artista de directo, te has planteado hacer algo con una banda?

Sí, claro. Aunque mi objetivo es hacer algo con una orquesta. Aún hay que encontrar fecha pero espero que pase en el próximo año.

Muchas gracias por ser nuestra portada del número 100, Reinier. ¡Te deseamos lo mejor!

¡Muchísimas gracias a vosotros por la oportunidad! ¡Ha sido un honor!

* Extraído de DJ Mag ES 100