35 años haciendo historia

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp

Inspirado por la escena new beat de principios de la década y hastiado de lo comercial de la escena belga en ese momento, Renaat decidió fundar R&S, su propia plataforma donde dar rienda suelta a su imaginación y, sobre todo, a la imaginación de todos los productores interesantes que entraban en su órbita.

Poco a poco, su loca idea fue tomando forma y gracias a un oído privilegiado para los éxitos, consiguió firmar algunos de los trabajos más importantes de la electrónica de siempre. Descubridor de artistas como Aphex Twin, CJ Bolland, Juan Atkins, Dave Angel, Derrick May, Ken Ishii, Kenny Larkin, Carl Craig, Joey Beltram The Prodigy, y un largo etcétera, el icónico sello del caballo rampante fue acumulando éxito tras éxito en su catálogo, hasta que en 2001 Renaat decidió hacer una pausa, que duraría hasta 2006, hastiado del estado de la escena y aburrido de lo que hasta ahora había sido su pasión. Decidió montar una granja de caballos…

Tras esto, en 2006 el sello volvió a la vida y retomó la actividad justo donde lo había dejado, firmando trabajos de unos cuantos artistas nuevos que, poco a poco, se convertirían en auténticos monstruos de la escena, demostrando el buen ojo y saber hacer de Renaat como cazatalentos – aunque no quiera reconocerlo –. James Blake, Delphic, Pariah, Space Dimension Controller, Audion, Blawan, Optimo, Boyz Noise, Radioslave, Tessela o el regreso esperadísimo de Model500 – el proyecto de Juan Atkins – reactivaron la actividad de un sello que cuenta como subsidiarias plataformas de la talla de Apolo Records, que en sí mismo podría ser otra máquina de crear éxitos.

Este 2018, R&S cumple nada menos que 35 años, una cifra nada desdeñable que lo sitúa como una de las plataformas más longevas del panorama y, sin duda, una de las más respetadas y queridas. Y como no quisimos dejar pasar la oportunidad, nos sentamos con su fundador, Renaat Vandepapeliere, con motivo de su paso por Razzmatazz para mostrar lo nuevo del sonido de R&S, para conversar con él y que nos contase esas mil historias que componen el ayer, el hoy y el mañana de su pequeño gran monstruo. ¡Música, maestro!

¡Buenas, Renaat! ¡Gracias por tu tiempo! Hace un mes participabas en una interesantísima Boiler Room, celebrando el documental The Sound Of Belgium. ¿Cómo fue la experiencia?

Estoy acostumbrado a que los DJ sets sean algo íntimo y largo. En estas ocasiones, normalmente, tienes que probar tu repertorio solo en una hora y soy una persona que interactúa mucho con el público, tocando cinco o seis horas, y puedo viajar entre muchos estilos. Depende del momento, claro. No me malinterpretes, siempre es divertido. La primera Boiler en la que toqué, que fue la primera que se hizo en Bélgica, estaba con fiebre, medio jodido, y fue junto a Lefto, que me llamó y me insistió mucho.

La elección de aparatos para la sesión nos sorprendió, ya que usabas la controladora S8 de Traktor. ¿Qué tan importante son las nuevas tecnologías en tu actual configuración?

¡La adoro! Son muy importantes. Hace poco tenía una discusión sobre esto con el dueño de Block en Tel Aviv – el club que, para mí, tiene el mejor sonido del mundo – y fue algo muy interesante, ya que estábamos hablando sobre el sonido y él estaba en contra del sonido digital… y yo le dije: “Espera un momento… hoy en día todos los temas se hacen en un ordenador, las cabinas de DJ son digitales, y si bien la mesa puede ser analógica, ¿qué diferencia hay en que use mi controladora?”. Si tuviera que comprarme el pack completo: los cuatro CDJs, el mixer y las licencias y softwares, se me pondría la cosa en unos 15.000 € fácil. En cambio, la Traktor S8 es más asequible y me da todo lo que necesito, y más posibilidades: es como un mini-estudio. Es una forma diferente de tocar, muy creativa, al instante. Puedes dejarte llevar por tu inspiración y eso es lo que me gusta. De momento solo uso como el 20% de lo que da la máquina, pero cada día aprendo más y la cosa no hace más que mejorar y ponerse cada día más interesante. Es el futuro.

Vienes de Gante, una ciudad que ha dado algunos nombres interesantes a la escena en los últimos años. ¿Cómo es la escena de la ciudad, en particular, y de Bélgica en general?

Puedo decirte que volvemos a tener clubes interesantes en el panorama. La escena es igual que en muchos otros países, lo normal, muy comercial para mi gusto. Es lo que les gusta a los jóvenes y no hay demasiada diferencia con otras ciudades de Europa. Pero, habiendo dicho eso, tras haber tocado en Barcelona o Madrid, donde creo que puedes llevar los límites un poco más allá, han surgido dos clubes muy interesantes en Bélgica: uno es Ampere, en Amberes, con una capacidad para unas 1000 personas y un sonido espectacular, que me gusta llamar el Berghain de Bélgica… Ellos consiguen llevar al público al límite, pero toman grandes riesgos, como no poner ningún nombre en los carteles o hacer sets más largos y con menos artistas en una noche. Algo está cambiando de nuevo. El otro es el Kompass, que está en mi ciudad, en un edificio industrial, muy underground y que es un proyecto joven al que apoyo lo más que puedo.

Para aquellos que no te conozcan, eres el fundador del legendario sello belga R&S. Fundado en 1983, este año cumple 35 años… ¿Tenéis preparada alguna celebración especial?

De momento no. Quizá cuando cumplamos 40 (risas). No lo sé. Hay un par de fiestas especiales que haremos en Nueva York, en Tel Aviv, pero nada grande.

Es un hecho que es uno de los sellos más longevos de la industria… ¿Cuál fue la idea inicial a la hora de fundar el sello?

Bueno, en Bélgica teníamos una historia ya con grupos como Front 242 y desde el principio la electrónica fue un género bastante aceptado. Probablemente fuimos el primer país del mundo en poner música electrónica, incluso durante los 70, fue un género bastante dominante en los clubes. No sé cómo se llegó a eso, pero era normal escuchar electrónica en cualquier lugar. Y, ¿por qué lo montamos?… Supongo que tiene que ver con que fuera algo nuevo, independiente, y hacer algo parecido a lo que hacían sellos independientes en ese momento como Mute, Virgin o Islan Records, de Chris Blackwell. Ellos fueron mis ‘mentores’, ya que en Bélgica no había cosas parecidas. Teníamos que comprar todo de EEUU. Y yo pensé, bueno si ellos pueden hacerlo yo también. Quería crear un sello interesante y ecléctico, no solo de música de baile. Aunque mi amor por el baile es tan grande que sigo yendo a clubes, me encanta escuchar música nueva. No tuve miedo de no tener un éxito comercial.

R&S ha sido responsable por la publicación de algunos de los discos más importantes de la historia de la música electrónica… ‘Energy Flash’ de Joey Beltram, o álbumes de artistas como Derrick May o Ken Ishii, Aphex Twin, The Prodigy y un largo etcétera. ¿De cuáles guardas mejores recuerdos?
¡Buff!¡Jesús! Cada día encuentro oro puro entre los temas que me llegan. Tampoco es que quiera dármelas de influencer, porque solo el público decide qué funciona y que no. A mí me da igual…

Pero en el caso de ‘Energy Flash’, por ejemplo, ¿cogiste el disco y dijiste “esto va a ser algo grande”?

En ese caso, el disco fue el que llegó a mí. Trabajaba en una tienda de discos y me llegó es disco, que era una galleta blanca, directamente de Joey (Beltram), con su número de teléfono. Le llamé, me lo traje a Bélgica y lo metí en mi estudio e hizo ‘Energy Flash’. Así de simple. Luego volvió a Nueva York y lo terminó, y tres días después ¡bum!

Hablando de ese “estudio”… Como sale en el documental The Sound Of Belgium, en tu apartamento apenas cabíais tú y tu mujer, porque estaba lleno de aparatos y de chavales prometedores que iban a tocar allí… ¿Cuánto tiempo aguantasteis así?

Vivimos así durante 10 años. En un apartamento de 20 metros cuadrados, de los cuales 15 estaban llenos de aparatos (risas). Era divertido. Las luces estaban encendidas 24 horas al día, y la gente dormía en cualquier esquina. Música sin parar. Mi mujer cocinaba para todos, nunca estábamos solos… Incluso, toda pareja tiene sus discusiones, y para poder discutir con calma teníamos que salirnos fuera (risas). No sé, fue divertido…

Tus vecinos debieron ser santos…

(Risas) Bueno, eso fue lo más increíble. Mi casero, cuyo apartamento estaba justo al lado del nuestro, nunca dijo nada. Ni siquiera de noche. Alguna vez algún vecino se acercó a tomarse un café y ver qué estábamos haciendo. No sé y sigo sin entender cómo fue posible. Pero aquí estamos 35 años después…

¿Qué hay que hacer para que firmes un disco con tu sello? ¿Cuál es el secreto de tener tan buen olfato para los éxitos?
Sentirlo. Tengo que sentirlo o que me cause una cierta incertidumbre que no puedo explicar. Incluso si no puedo explicarlo, algo que me haga parar a pensar. O que me confunda. Tiene que ser esa sensación.

En ese sentido, ¿cuál ha sido la mayor sorpresa que te has llevado escuchando un disco?
Sin duda, con Aphex Twin. Richard, en esa época, fue un auténtico descubrimiento. Todo el mundo me odió después de eso (risas). Es difícil echar la vista atrás, porque hubo muchos discos que sacamos que han sido realmente importantes, pero nunca encajaron del todo con el momento en que se publicaron. Lo que hacemos ahora tampoco encaja. Siempre hay algo que no termina de encajar. Por eso odio los discos predecibles, o los sets predecibles. La cuestión está en sorprender. Ahora vas a cualquier parte y todo suena igual. Una puta mierda (risas). No hay viaje, no hay interacción. Como si fuera una actuación de circo.

¿Cómo ha sido el cambio de paradigma para R&S, con la venida de la era digital? ¿Cómo habéis conseguido sobrevivir en el mercado?

Antes que nada, diría que una tremenda inversión. Seguimos promocionando nuestros discos, seguimos haciendo estudios y buscando nuevas perspectivas, porque se hace tremendamente difícil llegar a nuestro público. Ahora se trabaja más que nunca, incluso que cuando se prensaban grandes tiradas de vinilos o CDs. Ahora tienes que seguir el rollo de Spotify, de otras plataformas… tienes que entender cómo funciona iTunes e involucrarte en esas cosas, crear tu propio perfil, tu playlist, porque así llamarás la atención de promotores y artistas. Miran antes lo que tienes en Spotify que los seguidores que tengas en Facebook – que por cierto se ha vuelto tremendamente falso, ahora hay personas con 500 mil seguidores de los cuales la mitad son comprados, pero eso es otra historia –. Todo ese conocimiento e implicación requieren de un duro trabajo diario y para poder sobrevivir no queda otra que invertir mucho en tus artistas.

¿Y qué hay de la moda de reediciones que estamos viviendo? ¿Cómo ha impactado en la salud de R&S?

Nosotros, particularmente, no hacemos muchas reediciones porque no me gusta ir al pasado, soy una persona que mira al futuro. El pasado, pasado es y si bien nos ha llevado a donde estamos, tampoco me gusta recrearme demasiado en eso. Ha habido cierta demanda de algunas cosas y se ha hecho, pero no quiero que R&S sea considerado un sello old-school.

El diggin fue un concepto que se desarrolló ampliamente en Bélgica desde casi los inicios de la industria discográfica y ahora parece ser toda una moda… ¿Fue una tendencia que comenzó en Bélgica?

Bueno, no sé realmente si comenzó en Bélgica o si fue algo único. Es cierto que aquí, al principio, íbamos a tiendas de segunda mano de Reino Unido y comprábamos discos que eran considerados desechos por los músicos y DJs locales, y luego se convertían en grandes éxitos aquí. ¿Es algo típico belga? No sabría decirte, pero lo hacíamos mucho y te lo puedo decir de primera mano porque yo trabajaba en una tienda de discos y lo veía con mis ojos. Muchos DJs viajaban de propio para comprar algunas cosas y por eso teníamos tan buena música, una selección realmente ecléctica. Los clubes belgas eran impresionantes y podías oír desde reggae, a Pink Floyd, a electrónica, todo era posible y no había límites.

Y, actualmente, ¿cuál es la salud del circuito de tiendas de discos en Bélgica?

Creo que buena. Hay menos tiendas, eso es un hecho, pero el par de sitios especializados que hay tienen mucho éxito.

Se dice que Bélgica es uno de los mejores países para irse de fiesta. ¿Qué pasaría si Bélgica tuviera las mismas horas de sol que España?

¡Una pregunta interesante! Creo que tendríamos fiestas sin parar todos los días (risas). Habría más fiestas de todo tipo, sin duda. Pero no tenemos el clima para salir a una terraza. ¡Incluso en verano llueve! (Risas). Tengo amigos que han intentado programar cosas al aire libre, pero es difícil organizar algo así en Bélgica, sin duda.

¿Qué otros planes tienes en 2018, tanto para R&S como personalmente?

Tenemos muchos planes interesantes para R&S, como el lanzamiento del nuevo álbum de Paul White, que es jodidamente sublime, fantástico; luego el álbum debut de Seth Troxler y Phil Moffa, como Lost Souls of Saturn, muy psicodélico, muy triposo; luego también lo nuevo de Afriqua, un paquete doble que es una pasada; mucha música genial, de manos de nuevos chavales realmente interesantes. Y eso que todo el mundo me dice que firme a nombres grandes para vender, ser famosos y convertirnos en rock stars. ¡Que os jodan! ¡No estamos aquí para ser rock stars! Yo siempre digo que me importa una mierda (risas). Para mí es importante apoyar a las nuevas generaciones… porque en verdad la juventud da pena. ¡Necesitamos más punk, más rebeldía! ¡Cometed errores para aprender! Así que, ¡Dejadme en paz o encerradme! (Risas).

* Extraído de Dj Mag Es 087