Un corazón valiente

Autor: Eduardo P. Waasdorp

Philipp Meier es uno entre un millón. En una industria que machaca y regurgita artistas a una velocidad cada vez mayor, Philipp – o como lo conocemos todos: Santé – decidió tomarse la vida con filosofía, bajar las revoluciones de una ajetreada carrera y dar la vuelta a su rutina. Y la jugada le ha salido a pedir de boca…

Habiendo cambiado su Alemania natal por la calidez de la costa portuguesa, desde Lisboa, Santé ha reflexionado y ha hecho balance para presentarnos su último disco – que viene cargado de mensaje e intención – ‘Current II’. Un LP que busca volver a las raíces de un género tan denostado y malogrado en la actualidad como el tech house, para poner los puntos sobre las íes y regalarnos un viaje lleno de color por los diferentes matices del house que han significado algo en su vida.

Santé no es un tipo normal. No para esta industria. Tras nuestro interesante encuentro el pasado octubre, nos hemos visto en la obligación de destacar su trabajo en nuestra portada este mes, un poco como declaración de intenciones de esta nueva etapa que abrimos con este número 101. Os presentamos a un auténtico caballero de la electrónica. ¡Música, maestro!

¡Muy buenas, Philipp! Antes de nada, ¡¿Qué tal todo?! No nos veíamos desde octubre…

¡Así es! ¡No me puedo quejar! Acabo de volver de Uruguay y México y me vuelvo a ir a Brasil este fin de semana (risas). Estoy teniendo muchos shows internacionales, cada mes hay algo en Sudamérica o EEUU son un fijo. Febrero me lo pasé en Los Ángeles y viajando por EEUU, aunque me salté la WMC en Miami. No tenía claro que fuese un show que me apeteciese hacer ahora, así que este año simplemente no he ido…

Miami se está convirtiendo en algo completamente comercial…

¡Así es! Toda la escena está cambiando, seas amante de lo comercial o lo underground, no sé como decirlo. Pero en términos de la calidad musical que se ve, estoy un poco decepcionado. Ahora todo parece servir y servirse de los tops de Beatport. Para mí importa más la longevidad. Hacer las cosas a largo plazo siempre es mejor para todo el mundo. Si uno va poco a poco creciendo, creo que es más productivo que ir subiendo y bajando según pasen las modas. Es lo que ha pasado con el tech-house, que ahora muchos lo consideran el nuevo EDM… ¿Qué cojones ha pasado?

En efecto, es el aire que desprende todo lo que sale bajo esa etiqueta ahora mismo…

Y mira que yo, en mi carrera, he desarrollado un sonido tech house o cercano a él, pero siempre diferente. Ahora no me puedo acercar a eso que dicen que es tech house porque no me representa. Hace un par de años, los chavales que producían EDM empezaron a copiar melodías de deep house y todo el mundo dijo que era una mierda… Ahora le toca al tech house, por lo visto…

Pero una cosa que surge en muchas conversaciones que he tenido últimamente, con motivo de esta entrevista, es que particularmente tu sello, Avotre, se considera una plataforma alejada de esa deriva de tech house británico que ha inundado la escena. ¿Cómo estás viviendo esta evolución? Porque está claro que ese sonido está pinchando la burbuja…

Siempre he intentado tener en el sello una mezcla sana de house y techno y ahora mismo, también nos estamos metiendo un poco en el minimal house. No rollo after hours, pero sí que me gusta gente como Fabe, que ha publicado en Fuse. Quiero mantener nuestra filosofía housy, con groove… el estilo tech house como se conocía en 2006, lo que muchos llamarían old school. Me gusta volver a las raíces y creo que es el perfecto ejemplo. House, con groove y un toque minimalista, no como el tech house que se hace ahora que está lleno de vocales facilones y baratos que duelen al oído…

Está claro que el r&b tuvo tremenda influencia en el tech house británico y ahora se hace cualquier cosa…

Exacto. Por eso también intento traer a amigos como Matthias Kaden, porque siempre ha gustado su estilo y lleva muchos años en esto. Es un gran ejemplo de lo que solía ser el tech house que a mí me gusta. Con un groove housy, pero elementos techno y diferente del resto. No la radio fórmula de groove-break-roll-break-groove-vocal en la que se ha convertido.

Imagino recibirás miles de demos… ¿Escuchas alguna?

Muchísimas. Y sí que las escucho. Antes de que me llamaras, estaba terminando una tanda de 50 demos. Y lo triste es que todas tenían exactamente la misma estructura: 16-16-16-break-drum roll-16-16-16-break todo el rato… Obviamente esta fórmula funciona en Beatport, pero si quieres que yo te firme, ¡Por favor! ¡Sorpréndeme! ¡No quiero escuchar 50 canciones iguales!

Un patrón…

Y quizá a algunos de esos tíos les valga para volverse famosos súper rápido… ¡Y oye! ¡Yo no les juzgo! Cada uno puede hacer lo que le de la gana. Pero es una cuestión de tomarte tu tiempo, cuánto vas a querer estar haciendo lo que haces, tu perspectiva y tus estándares. Yo no quiero hacer la misma canción una y otra vez. Para mí lo más importante es seguir divirtiéndome como lo hago cuando voy al estudio.

Parece que fuera una cadena de montaje…

¡Tal cual! Y si una tiene éxito, puedes quedarte con esa formula y seguirla durante tres, cuatro o cinco releases, que pueden conseguirte un par de años de bolos. Pero, ¿qué pasa después? No estoy seguro de que sea la forma correcta.

Metiéndonos de lleno en tu verano, ¿qué hay de Ibiza?

En Ibiza estaré casi todo el tiempo pinchando en Amnesia, un par de shows para Pyramid y otros tantos para Abode. En total estaré para unas ocho fechas o alguna más por la isla, que serán sorpresas.

Y luego… ¡Está tu disco! ‘Current II’, que acaba de salir publicado en Avotre. Es todo un cambio sobre el sonido al que nos tenías acostumbrados… De hecho, la única referencia medianamente cercana al tech house es el track con Mathias Kaden. Sé, por nuestra entrevista anterior, que llevas un rato en ello…

Cuando me mudé de Alemania todo cambió. Estaba un poco atascado en Berlín, mi ánimo no era el correcto y me dije a mi mismo que no quería seguir haciendo lo mismo todo el rato. Cuando echas la vista atrás a mis publicaciones en Rekids, Cocoon o Desolat todos los tracks han sido diferentes, con mi firma pero algunas más housy, otras más techno. Y perdí ese toque. La gente quería que hiciera más esto o aquello y por eso decidí parar durante casi 9 meses. Fue entonces cuando me plantee hacer otro álbum y cambiar mi sonido.

No quiero que la gente me encasille diciendo: “Ah, este hace tech house con vocales”. Quería volver a mis orígenes, porque estaba revisando mi catálogo y dije: “Joder, se me había olvidado esto, o aquello”. A veces no te gusta alguna cosa de un track cuando lo acabas, pero si lo escuchas dos o tres años después te das cuenta de lo positivo de ese track. Y es justamente lo que quería hacer con este disco.

¿Cómo ha sido el proceso?

En este disco me he limitado un poco a mí mismo y he hecho todo con aparatos analógicos como la 909, el Juno 106 o la 303, que están presentes en todos los tracks. Empecé a improvisar, con un secuenciador analógico, y me enfoqué en las armonías, como en ‘Sunset Boulevard’, que está inspirado en el tiempo que pasé en Los Ángeles hace dos años. Quería sonar más maduro, porque quiero tener una carrera longeva y la única manera de hacer eso es abrazando el cambio. Y el cambio no llega por declaraciones en redes sociales…

¿Cuánto te costó tener el track list final?

(Risas) ¡Creo que hice como 40 tracks! Al final salieron 13, así que muchos han quedado en el tintero… lo que significa que tengo casi dos años de música lista para publicar, lo que me permitirá concentrarme en proyectos cinematográficos y otras cosas. Me encanta poder haber vuelto a hacer este tipo de música, es la razón por la que me dedico a esto. De momento prefiero no publicarla y esperar al momento perfecto.

Han pasado dos años desde ‘House Lessons’, o sea que al menos llevas dos años metido en este proyecto…

Exacto. En verdad empecé a pensar en este álbum hace tres años, pero toma tanto tiempo hasta que estás contento con lo que has hecho. E incluso ahora habrá gente que no lo entienda, pero si continúas publicando cosas de calidad – aunque el álbum no tenga toda la atención – poco a poco, durante los próximos años, con música realmente interesante… esa es la dirección que quiero seguir.

Es un trabajo realmente profundo y cargado de sentimiento. Un sentimiento que se ha perdido casi totalmente en el tech house…

El tech house perdió el alma. Por eso quise usar casi totalmente equipo analógico – aunque grabase en Ableton –, empezando una idea y las melodías, y no con un ritmo y sampleando. La idea estaba allí, la cosa era cómo llegar allí con mis habilidades y conocimiento. Quería hacer tracks que sonaran atemporales y pudieran seguir siendo escuchadas dentro de 20 años. Si lo escuchas, podría ser perfectamente también un disco de principios de los 2000. Así que creo que he alcanzado ese objetivo.

También hay interesantes colaboraciones, como la mencionada de Mathias Kaden, o Joaquin de Koen, Iko Mowsa y Stickle. ¿Qué han aportado?

A Mathias Kaden ya lo conoces, le invité el año pasado a mi residencia de Lisboa y decidimos hacer esta colaboración… Esta vez no pudimos juntarnos en el estudio pero salió un gran track, porque cada uno sabe lo que quiere el otro.

Iko Mowsa es uno de los primeros tíos que me introdujo en la música electrónica. Él es de Ulm, mi pueblo, y fue uno de los primeros DJs que conocí. A principios de los 2000 tenía esta respetada crew de d&b, llamada Enemy Click, es por eso que nuestro track se llama ‘Enemy’.

Fue de tour con High Contrast y toda esa línea de grupos británicos de la época. Si se hubieran ido de Ulm a Londres, ahora serían estrellas del d&b. Pero aquí se quedaron, haciendo su fiesta Echoes From The Future, trayendo a los mejores del género y convirtiendo a Ulm en la meca del d&b en esta zona de Alemania.

Stickle es un gran amigo. En verdad es un súper productor de hip-hop en Alemania, ha trabajado con los más grandes, ganando discos de Oro y Platino. Pasamos tiempo juntos en Los Ángeles y todo se juntó para este track. Él buscaba cambio y yo también, así que fue perfecto.

Y Joaquin de Koen es un chaval argentino muy joven que he conocido en mis viajes a Sudamérica, creo que hace unos cinco años. ¡Ahora debe tener 19 años! Cuando le conocí tenía 16 y se colaba en los clubes (risas). Me pidió mi correo para mandarme demos y es que era tan joven que me sorprendió. Total, se lo di y cada semana me mandaba cosas.

¿Y cómo ha evolucionado esa relación?

Básicamente, cada vez fue mejorando y como ya lo tenía en mi radar le mandaba WhatsApps para decirle que probase ciertas cosas y básicamente, le enseñé ciertas cosas sin darme cuenta (risas). Hasta que un día me mandó algo realmente interesante, un poco en la línea de ese track y del resto de lo que vais a oír de él en el futuro. Es realmente bueno. Fue cuando le dije a Hannes Hoffmeister (mi manager) que teníamos que firmarle y para el final del año publicaremos su primer álbum – muy ecléctico, entre el house y el techno –.

Me dejó loco cómo un chaval tan joven puede tener una sensibilidad y conocimiento tan grande sobre la electrónica. yo siempre le decía que se fijase en el old school, cosas que nunca había oído, y fue capaz de absorber eso y hacer algo realmente grande. ¡Realmente me sorprendió! Ha sido todo un proceso, porque él es argentino y los papeles para que pueda venir a Europa no son fáciles, pero como tiene familia portuguesa, quizá se puedan agilizar un poco más. Te puedo asegurar que me ha mandado producciones que son lo mejor que he escuchado en los últimos dos años…

¡Eso es mucho decir!

Así es. Pero lo es. Además es súper tímido, pero es un gran DJ cuando se sube al escenario, incluso con 19 años. Mi consejo siempre ha sido que tenga paciencia, no lo adelantes, no lo fuerces… Por eso Hannes lo ha tomado bajo su managment y todo va a crecer orgánicamente, sin forzar. Ya tiene el talento…

En general, el álbum te muestra casi toda la paleta sonora de la que se compone el house como lo conocemos. A veces parece que volver a las raíces hace que todo suene muy fresco, aunque lo hayamos escuchado ya…

¡Totalmente! Además, creo que es un gran momento y prensaremos unos 8 tracks en vinilo y ya está en camino el disco de remixes, quizá un poco más pistero que el original.

En verdad, si te das cuenta, es todo bastante circular. Iko fue uno de tus introductores en la electrónica… Ahora estás “tutoreando” a Joaquin. Ambos están en tu disco… ¡Es algo muy de la “vieja escuela”! ¿No? ¿Te gustaría tener un discípulo? ¿A lo Leonardo?

(Risas) Si puedo ser el mentor de alguien y eso le enseña cosas o le cambia la vida, me encantaría. Soy un tío bastante relajado y siempre intento ayudar a la gente. Quizá hasta este momento no lo había visto de esa manera… si puedo ayudar a alguien a ser feliz, haría lo que fuera, sin duda. La vida de Joaquin ya está cambiando, se va a mudar a Europa y creo que será para bien. Solo con eso ya estaría feliz.

¿A dónde se dirige la música electrónica? Cada vez vemos a más artistas que “vuelven a sus raíces”… ¿Por qué ahora? ¿Hemos perdido el norte?

Creo que estamos volviendo a las raíces porque todo son ciclos. En un momento se alcanzó un techo, la gente se cansó y ahora hay que resetear. Creo que una cosa que ha pasado, debido a las redes sociales y al streaming, es que la “calidad” de un DJ set hay gente que la mide con baremos erróneos. No importa si te puedes sacar un buen selfi delante del DJ, para hacer parecer como que te lo estás pasando bien antes de que caiga el próximo break. Mucha gente está entrando en la música electrónica por esta vía, sobre todo en EEUU…

Si te fijas en sitios como Berghain o Watergate, donde no se puede grabar, a la gente la fuerzan a disfrutar de la música (risas)…

¡Las fuerzan a disfrutar! (Risas)

Exacto, las están obligando a no ver el móvil y a prestar atención solo a la música. Si recuerdas cuando empezaste a escuchar electrónica y miras ahora, ha sido todo una evolución. Eso nos pasa a todos. Yo me enamoré perdidamente de ‘Homework’ de Daft Punk y estuve escuchándolo mucho tiempo. A partir de ahí todo evolucionó y ahora puedo escuchar un disco súper ecléctico que hace 15 años no hubiera entendido. Creo que pasa lo mismo con las fiestas a las que va el público. Hay que darle el tiempo de aprender a disfrutar y quizá deberíamos reducir los aforos para hacer encuentros más íntimos…

Aunque la tendencia va en la otra dirección, en la de hacer cosas cada vez más grandes o pidiendo más dinero. Encontrar el equilibrio es algo difícil, pero cada uno tiene que encontrar una posición con la que esté satisfecho: tener una cuenta de banco con un millón de dólares o una buena vida, con una carrera satisfactoria y por la que ser recordado.

¿Y qué crees que depara el futuro?

Ya hemos pasado por una ola de techno, otra de tech house… Creo que la evolución lógica es que las cosas de calidad sean las que perduren y se vuelvan a hacer cosas interesantes, porque de otra manera perderemos todos nuestros oyentes y todo el mundo volverá al hip-hop o algún sitio peor (risas).

Has hablado de lo que se cobra en la industria… ¿Veremos a los DJs que tienen fees desorbitados, sacrificar su caché para volver a clubes de 500 o 300 personas y aportar de nuevo a la escena?

¡Es una muy buena pregunta! Es como te decía: tienes que decidir entre tener una cuenta de banco con un millón de dólares o dejar un legado más duradero y no ser millonario. Creo que cada uno debería sentarse consigo mismo de vez en cuanto y ver de dónde viene y a dónde va. Esta es la industria del entretenimiento, todos están en su derecho de hacer artísticamente lo que quieran.

Pero en ese momento también tendrás que decidir si quieres devolver algo a la comunidad de donde has salido o ayudar a los promotores que han ayudado a cimentar tu carrera y devolverles el favor haciendo algo especial.

Si te fijas en los grandes DJs de las segundas generaciones, gente como Solomun o Dixon, llevan allí muchísimo tiempo. Yo vi a Dixon tocar la primera vez que fui a Berlín, en un club súper pequeño y fue hace más de 20 años. Él se ha ganado estar donde está y la libertad de poder hacer lo que quiere. Si te fijas en ellos, todos empezaron desde muy abajo y ahora están en lo más alto, pagando el precio que supone esta vida de estar viajando constantemente, cargar con 50 vinilos por estaciones de tren, sin dormir.

Creo que deben ser las nuevas generaciones las que se cuestionen cómo es que he llegado a este ático de súper lujo haciendo solo dos canciones y cobrando una millonada. Las nuevas generaciones tendrían que reflexionar y no solo tíos que llevan toda la vida en esta industria, partiéndose la cara durante tantos años para llegar a donde están ahora…

Ese es otro debate…

Es que ahora mismo, ¿cuánto tardas en convertirte en un DJ de las grandes ligas, con un fee de súper clase? En términos de tiempo… ¿Qué tan rápido te puedes convertir en una súper estrella? ¿Puedes ser un DJ de primera línea en tres años? Es una pregunta…

¿De la noche a la mañana? (Risas)

Exacto. Ese es el problema. Y yo no soy quién para juzgarlo, solo quiero poner el foco sobre ello.

Al final también se trata de mantenerse… Y está siendo evidente que muchos “productos” no se están manteniendo…

Hay ejemplos claros de gente que ha aparecido de la nada y ahora está encabezando eventos en todo el mundo. Creo que hay que verlo de otra forma. Todos los grandes DJs, que cobran grandes sumas, llevan en esto 30 años, tienen sellos que han descubierto grandes artistas, publican música e invierten dinero. ¡Han construido una carrera! Y ya le están dando algo de vuelta a la comunidad electrónica. Pero no siempre es rentable.

Yo te puedo asegurar que con Avotre, por ejemplo, se pierde dinero en muchos releases porque no se cubre todo con las ventas. Pero yo quiero darle a la gente la oportunidad de publicar su música en un buen sello, que también publica en vinilo, con un buen mastering y un buen artwork. Cuando construyes un sello durante tantos años, realmente creo que es merecido poder cobrar un fee determinado cuando llegas arriba.

Tu carrera como DJ te ha dado mucho. ¿Qué te ha quitado?

A mi ya nadie me invita a su cumpleaños. Porque siempre que lo han hecho, he estado fuera y me los he perdido. La gente eventualmente te borra de esos momentos. Ahora he cambiado mi perspectiva. No es que no quiera ser cada vez más grande como DJ, pero no quiero perderme cosas muy importantes en mi vida. por ejemplo, siempre hacemos una fiesta familiar en verano, en torno a mayo. Intento tener libre esa fecha 100%, pero la ley de Murphy dice que van a llegar ofertas irrechazables para ese día. Y así fue. ¿Por qué cojones vienen estas ofertas mareantes ahora y no en otro momento?

Pero al final tienes que decidir qué quieres priorizar, como te decía antes… Si eres el que viaja, tienes que ser tú quien invita a todos para juntarse. Depende de ti saber cómo quieres integrar a tu entorno en tu vida y qué vas a sacrificar. Incluso cosas como tener hijos es algo que tienes que plantearse muy seriamente…

¿Qué otros proyectos tienes este verano?

Acabo de terminar de hacer la música para un documental, para un amigo con el que trabajé en mis primeros años en el estudio, como te conté en octubre. Ahora es director y llevaba grabando el documental 10 años, se llama Finding The Beauty y es una retrospectiva entre Nueva York y Berlín, que busca paralelismos entre ambas ciudades y como se influencian la una a la otra. Hay muchos artistas y muchas cosas que me encantan, como el skateboard, el cine, pintura, grafiti. Será publicado a finales de junio.

Luego, en Lisboa – la ciudad en la que vivo – estamos varias unas fechas en un beach club, que se ha esforzado mucho en desarrollar un buen equipo de sonido y que espero poder confirmar pronto…

¡Muchas gracias por tu tiempo, Philipp!

¡A vosotros!

* Extraído de DJ Mag ES 101