Electrónica desde el corazón de África

Autor: Eduardo P. Waasdorp

Sudáfrica es un sitio especial. La Nación Arcoíris se está convirtiendo, a paso firme, en una potencia mundial de la música electrónica, con una floreciente escena, artistas superlativos y un aura de pureza que desde hace tiempo no se percibía en la industria. No en vano, el país y sus artistas han visto como el interés del planeta electrónico ha ido creciendo a todo lo que lleve el sello Made-In-Southafrica, en particular desde que la desparecida RBMA pusiera su vista en la escena del país en 2003, con su desembarco en Ciudad del Cabo. Desde entonces, DJ Mag ha hecho especiales sobre la escena del país, Mixmag ha puesto uno de sus Labs en Johannesburgo, Ultra Music hace una de sus ediciones en Ciudad del Cabo y Burning Man hace su edición Afrika Burn en el parque nacional Tankwa Karoo, al suroeste del país.

Así que, en nuestra portada de este mes, hemos querido arrojar luz sobre uno de los artistas más interesantes salidos de la Nación Arcoíris. Shimza es, sin lugar a dudas, uno de los artistas más grandes de Sudáfrica en la actualidad. El joven Ashley Raphala salió del township de Tembisa, a las afueras de Johannesburgo, para conquistar su país, primero, y ahora se encuentra en un momento dulce de expansión por el resto del mundo. Su perspectiva, humilde, centrada y con una gran consciencia social, es un verdadero soplo de aire fresco en una escena en la que los egos sobrealimentados son la tónica dominante.

En cuanto a la música, Shimza se está convirtiendo con paso firme una de las revelaciones de estos últimos años, gracias a su amalgama de sonidos afro con claro sabor a techno, con los que ya ha conquistado su país y ahora planea apoderarse del planeta electrónico.

A sus 30 años, siendo uno de los grandes perfiles de la escena sudafricana, cabeza pensante detrás del evento benéfico One Man Show – con el que consigue llenar estadios en Sudáfrica a favor de los huérfanos y que ya ha traído a algunas ciudades europeas con gran acogida –, afiliado a sellos como Cadenza o Knee Deep… Shimza se postula, en nuestra portada de este mes, para convertirse en una de las nuevas grandes estrellas de esta industria. Acordaos de estas palabras. Ahora dejamos que sea Ashley quien nos cuente su historia… ¡Música, maestro!

¡Hola, Ashley! ¡Es un placer tenerte en nuestra portada! ¿Cómo va tu año hasta ahora, que hemos pasado la mitad del curso?

¡Casi hemos acabado! He tenido un buen año, tío. Creo que ha sido por haber ampliado mi entendimiento de cómo funcionan las cosas. Este año he reunido a ciertas personas en torno a mí, que comparten mi visión y mi ambición, para hacer mis ideas realidad. Hablándote con el corazón en la mano, cuando vienes de un país como Sudáfrica, la información no está ahí para ti, a menos que la busques por ti mismo. Por eso, había muchas cosas que yo no sabía o que pensaba que podía hacer igual que en Sudáfrica, pero no funciona así.

En mi país yo he construido mi propia marca yo solo, sin ayuda de nadie. Pero entendí que si quiero llegar al siguiente nivel, tengo que trabajar con gente que tenga la experiencia. Este año hemos estado planeando, esquematizando y poniéndole una estructura a todo… peleándome con algunos de los chicos (risas), porque no entiendo cómo funcionan algunas cosas…

Vienes de Tembisa, un township de Johannesburgo. ¿Qué nos puedes contar de tu lugar de origen?

Criarme en Tembisa fue mi única realidad durante muchos años. No conocía nada mejor. No sabía que hubiese una Europa o una España o Francia a las que se podía ir. Yo creía que todo era como Sudáfrica. Eso significaba ser de los suburbios o de los townships. Yo era de los townships, soy de ahí y no tengo vergüenza en reconocerlo. Pero a medida que fui creciendo, cuando empecé a interactuar con la tecnología y otras personas, fui creciendo como DJ en pequeñas fiestas y luego viajando por toda Sudáfrica. Eso hizo me hizo darme cuenta de que hay cosas más grandes en el mundo.

Criarme en un lugar como Tembisa fue una bendición para mí. Siento que me preparó para ser más fuerte y me enseñó a buscarme la vida, a centrarme y seguir adelante. Podía haber sido de los que se quedan en el township, pero fui de los que salió y me convertí en una de esas personas que hace lo que sea necesario para triunfar en la vida.

Para quien no lo sepa, ¿qué es un township? ¿Cómo es la vida allí?

Un township es lo que queda de las zonas deprimidas donde, durante el apartheid, solo vivía la gente no blanca. Algunos han prosperado y otros no. La vida en los townships es muy tóxica. La gente no tiene trabajo y se levanta a beber alcohol, toman drogas, y vuelven a dormir. Yo, afortunadamente, nunca caí en esa trampa. La música fue la que me sacó de ese espacio, aunque yo nunca quise fumar, beber o tomar drogas.

Mi entorno nunca formó parte de lo que soy, pero mi township me ayudó a desarrollar mi mentalidad. Creo que es algo muy bueno, porque además la gente de mi township siempre ha sido la que más me ha apoyado y eso también me ha ayudado a poder exportar mi imagen fuera de mi país. El apoyo que recibo de toda Sudáfrica es algo que aprecio tremendamente, porque es mi carta de presentación.

¿Todavía vives en Tembisa?

Yo ahora vivo en otra parte de Johannesburgo. Tembisa me queda a 15 minutos en coche y mantengo muchos lazos con la comunidad. Voy casi todos los días, mi hija nació allí, va al colegio allí, así que cada día cuando la voy a buscar veo a mi madre, mis hermanos… Mantengo esa conexión y por eso hago mi One Man Show, en diciembre, allí; por eso todas las actividades caritativas que hago se centran en mi comunidad; porque sé que tengo que cuidar de mi entorno, antes de ir a ninguna otra parte.

Además estoy invirtiendo en pequeños negocios en Tembisa, como un restaurante al que la gente pueda venir a pasar el rato, incluso a conocernos, sin el ajetreo de un festival. Mantener la conexión con mi lugar de origen es muy importante para mí, porque son mis cimientos.

Empezaste a pinchar desde muy pequeño. Entiendo que tu mentor fue un DJ local llamado Khomza. Aunque él fue quien te enseñó la técnica, ¿cómo descubriste la música electrónica?

Tío, no puedo identificar un punto en concreto. Fue un cúmulo de cosas, pero mi hermano tuvo mucho que ver…

Ahora tienes 30 años, eres del 89. Antes de eso hubo una gran movida musical en Sudáfrica, con la explosión del bubblegum, que precedió al kwaito… ¿Algo de eso llegó a tus oídos?

¡Justamente! Para cuando el kwaito empezó a pegar fuerte yo tenía seis o siete años. A esa edad, cualquier cosa que escuches se queda contigo para toda tu vida, porque tu cerebro es como una gran esponja. La colección de música que tenía mi familia, además de la programación de radios como YFM, se centraba en ese estilo. Ahí fue donde empezó a interesarme y me di cuenta de que la gente conseguía nueva música de fuera del país. La llamábamos “música internacional” (risas).

La podías conseguir en vinilo, pero sobre todo eran CDs, compilaciones. Siempre intentábamos estar al día y mi hermano las compraba siempre que podía. Cuando Oskido o Fresh publicaban un álbum, yo estaba en casa esperando a que llegase mi hermano y trajese el nuevo mix de música “internacional” de los DJs locales. Esas influencias realmente moldearon mi interés en lo que quería hacer, que era exactamente lo que hacían estos tíos en ese momento. Tuve la fortuna de crecer poco a poco en la escena y fui formándome. Yo era el chico ese raro, que en las fiestas se queda mirando al DJ a ver qué hacía.

En la actualidad, eres uno de los artistas más notorios de Sudáfrica, baluarte de lo del sonido que tu mismo has llamado afro tech. La música étnica ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años, incluso llegando al mainstream y llenando clubes en toda Europa y especialmente en Ibiza. ¿Nos ayudas a explorar sus orígenes? ¿Cuál fue el primer tema de electrónica reciente, con ese toque étnico africano, que recuerdas?

No te podría decir uno en concreto, porque hubo muchos productores que surgieron en ese momento. Pero para mí los uno de los que más han destacado ha sido, sin duda, Culoe de Song. En especial su remix del tema ‘Webaba’, del fallecido Busi Mhlongo, que publicó Innvervisions en 2009. Esa es, quizá, la canción afro house más grande que he escuchado. La producción y la emoción que tiene ese tema, además de los arreglos y los vocales… fue un tema muy inspirador que, incluso mucho después de que Culoe lo sacara, ha conseguido inspirar a mucha gente que produce hoy.

Ese momento fue el comienzo de todo el movimiento afro house y diría sin temor a equivocarme que ese track puso el listón tan alto, que aseguró que la gente que viniera después de eso, tuviera que hacer un trabajo realmente bueno para destacar.

Es un hecho que lo que suele llegar de África al mercado europeo es material de una tremenda calidad, tanto creativa como técnica. Incluso sin tener las ventajas que tendría un europeo haciendo música…

¡Es una locura! Te puedes encontrar a un niño, en un township del que nadie sabe nada, y está haciendo una música increíble. Y le preguntas cómo la hace y te muestra un ordenador portátil totalmente desfasado, produce con un solo monitor y se las ingenia para hacer algo tan innovador que nadie lo ha escuchado nunca. Creo que eso es lo más especial de la gente de mi país: nos buscamos la vida. Si queremos algo, vamos a por ello e intentamos sacar el máximo partido a las oportunidades que tenemos.

El estilo – y el término – afro se ha desarrollado y cambiado mucho. Muchos ahora critican la apropiación cultural de sonidos africanos, latinos, arabescos o asiáticos por parte de músicos occidentales, dando a lugar estas amalgamas de “house”, a las que han puesto etiquetas tan variopintas como el “shamanic house”, “spiritual house” o incluso “desert house”. ¿Qué piensas tú de todo esto?

Tío, es muy interesante cómo planteas esta pregunta. Hace un par de semanas estuve en Ibiza y estuve escuchando a Marco Carola, a Eric Morillo… literalmente me fui de ronda por diferentes clubes y le pregunté a un par de amigos: “Tío, ¿qué es lo que escucháis cuando pinchamos? ¿A qué suena? ¿Podrías explicarme a lo que te suena?”. Y me respondieron que les sonaba a algo extraño, pero agradable. Son sonidos a los que no están acostumbrados en occidente.

El mercado actual ha generado tanto material que ahora incluso el techno suena todo igual. Y nosotros venimos con una perspectiva diferente. Mantenemos ciertas cosas, para que los europeos no se sientan demasiado fuera de base, pero con sonidos nuevos para muchos. Por eso me gusta llamar a mi sonido afro tech, porque son temas africanos con influencia techno. Creo que la razón por la que hacemos esta música así es por no perder nuestro empuje en el mercado europeo, pero también tener sentido a la hora de tocar en nuestro país. Para nosotros es muy importante llegar a ese equilibrio.

A nivel de producción y sonido, ¿en qué te inspiras?

Mi proceso creativo se alimenta de mis viajes. Eso da forma el tipo de música que hago y que quiero sacar al mercado. Para nosotros es importante hacer música que explique de forma correcta quiénes somos, de dónde venimos y a dónde queremos ir. Es por eso que todas nuestras producciones suenan diferente.

Aunque Culoe de Song, Black Coffee y yo seamos sudafricanos, cada uno tiene su seña de identidad y lo que saca uno no se parece en nada a lo del otro. Cada uno tiene su identidad. Yo trabajo con diferentes productores, según quiera un tipo de sonidos u otros en mi música, vengan de donde vengan. Por eso intento aprender y que mi sonido evolucione hacia donde yo quiero.

Acabas de publicar en Cadenza y estás a punto de publicar un EP en Knee Deep. Especialmente, vemos que tu relación con Cadenza y Luciano es muy buena. ¿Cómo os conocisteis?

En efecto, mi relación con Cadenza y Luciano es muy cercana. Él fue el primer DJ europeo con el que tuve contacto. Él se me acercó, sabía que venía de Sudáfrica, que era joven… y cuando abrí para él en el closing de Destino, algo hizo click y nos empezamos a llevar cada vez mejor. Su actitud hacia la gente es muy buena, es muy cariñoso, muy abierto… Después de eso empecé a mandarle música y hemos cultivado esa relación desde entonces. Me ha enseñado mucho.

Una cosa que sorprende a muchos europeos es que exista una creciente escena electrónica en África. La gente suele ser bastante condescendiente, acostumbrada a ver guerras y hambre en las noticias, por lo que no piensan que pueda haber una floreciente escena de club en países como Zambia, Uganda, Kenia o Sudáfrica. ¿Cómo describirías la escena africana?

Creo que la escena en África en general sigue en crecimiento. Angola es uno de los países donde más voy a pinchar. Mozambique también, tiene una gran escena. En mis primeras veces en Uganda o Zambia, pude ver que el interés está surgiendo porque hay gente que está haciendo fiestas en esos espacios y están empezando a promover su música más y más. La gente está apreciando eso y reconociendo la música.

En cuanto a la radio, allí siguen poniendo lo que es popular, pero es cuestión de ir poco a poco. Sé que en Angola hay un programa de radio llamado Mix FM, dedicado al house. Es algo que ha contribuido tremendamente a la escena electrónica en la zona y creo que si iniciativas como esta empiezan a aflorar por aquí y por allá, es cuando nuestra música obtendrá el mayor reconocimiento. Y la verdad es que el éxito de algunos artistas africanos fuera del continente es justamente lo que les trae notoriedad en sus propios países. Tenemos que seguir construyendo, seguir trabajando, y algún día nuestra industria será tan influyente como cualquiera.

Suenas muy claro en tus objetivos. ¿Estudiaste algo relacionado con esto?

Estudié una diplomatura en marketing después del instituto. Pero, en cuanto empezaron a hablar de estadísticas, me fui (risas). Me quedé con lo que me iba a ayudar a venderme al mundo, porque el resto es sentido común. Es sin duda lo que me ha llevado a donde estoy.

Me gusta investigar mucho, leer, ver lo que hacen los demás y aprender de ellos, porque eso da forma al tipo de persona en la que me quiero convertir. Y una cosa que he descubierto es que rodearte de las personas adecuadas es lo que necesitas para dar el salto al siguiente nivel.

Desde hace unos años vienes asiduamente a Europa e Ibiza. ¿Qué es lo que más te ha impactado de la isla?

Creo que el grado de influencia que tiene un sitio tan pequeño en una escena global como la nuestra y en la forma en la que se consume la música. Todo el mundo va a fijarse en lo que se hace, para hacer los bookings en sus países. Por eso es importante asociarte a la gente correcta, tocar en las fiestas correctas, con los line ups adecuados. Es difícil, pero la carta de “he tenido éxito en Ibiza” te abre muchas puertas en todo el mundo.

Uno de tus compatriotas ha tomado la isla como un huracán, siendo el primer africano en tener una residencia en Ibiza. Evidentemente hablamos de Black Coffee. Tu y Nathi os conocéis desde hace tiempo y, a día de hoy, quizá seáis los dos artistas de música electrónica más grandes de vuestro país, convirtiéndoos a su vez en modelos a seguir para toda una generación…

Recuerdo que el primer año que llegué a la isla fue el primer año de su residencia en Hï Ibiza. Es increíble lo que ha conseguido en este tiempo y sobre todo, que ha puesto el foco en el gran talento que hay en Sudáfrica…

Justamente, hemos podido ver en su residencia a Da Capo, Themba, Culoe de Song, Black Motion y muchos otros…

Exacto. Les ha dado la oportunidad de que el mundo les vea. Tienen un ticket de primera fila, que pueden presentar a la gente y decir: “He tocado para Black Coffee en Ibiza y lo he petado”. Eso es tremendo, porque su noche es una de las más exitosas de la isla. Ha conseguido traer un soplo de aire fresco, le ha abierto a puerta a mucha gente y ha expuesto la música sudafricana al mundo.

También muchas marcas de la industria han puesto su vista en vuestro país, como Ultra, la versión africana de Burning Man (Africa Burn), entre otros… ¿Qué tan importante está siendo esto para los artistas locales?

La llegada de esas plataformas y otras, como Red Bull Music Academy, ha abierto muchas puertas a los artistas locales. Eso es genial, porque son grandes marcas que con su aporte ayudan a la escena local a prosperar, dejándonos ser quienes somos y trayendo su experiencia y perspectiva global. Mola mucho ver como Mixmag tiene un Lab en Sudáfrica. O que un tema de Black Coffee aparezca en un disco de Drake. Para nosotros es algo tremendo. Sabemos que es algo especial.

Tenemos que entender que la canción no está ahí solo por ser una buena canción – que lo es –, sino porque el mundo ahora quiere un poco de África y están listos para consumir lo que nosotros ofrecemos. Nos están exponiendo al mundo, pero también porque ven que hay un esfuerzo por nuestra parte y eso acaba dando sus frutos.

Justamente, medios como DJ Mag o Mixmag han querido ahondar en la escena de tu país, con entrevistas y reportajes tocando diversos temas. ¿Por qué crees que hay este interés? Cuéntanos, ¿qué tiene Sudáfrica que atrae tanto a la industria musical?

Creo que es por ser únicos y ser fieles a lo que hacemos. Desde que el mundo empezó a darse cuenta de lo que hacemos los sudafricanos, no hemos parado, ni nos acomodamos a lo que hacían los demás. Dimos un paso al frente y dijimos: ¿Estáis interesados? Pues aquí tenéis más. Hemos estado creando sin parar, alimentando la demanda, y creo que por eso el mundo.

Si te das cuenta, cada año hay más DJs africanos en Ibiza, por ejemplo. Y el año que viene habrá más. El año pasado la gente ya estaba empezando a preguntarse quiénes somos estos africanos locos, que estamos viniendo a la isla cada año. Bueno, los ingleses lo hicieron. Los alemanes lo hicieron. ¿Por qué nosotros no? Está en nuestra mano seguir dándole al mundo nuestro sonido, para demostrar nuestra consistencia.

Hablando de otro de tus proyectos, uno de los más interesantes es  el evento benéfico One Man Show Festival, que tiene lugar tradicionalmente en diciembre, el día de navidad (durante el verano en Sudáfrica). Este año cumples 11 años haciéndolo, ¿cómo surgió?

Empezamos haciendo una fiesta para 200 personas en Tembisa y ahora hemos crecido exponencialmente. La idea y la voluntad de hacer este show era básicamente crear una proyección de cómo me quería ver a mí mismo en el futuro. Recuerdo decirle a un amigo, antes incluso de dedicarme a esto: “Tío, quiero hacer un show en un estadio, y llenar el estadio y que la gente vaya a verme a mí” (risas).

Así empezó todo, con el sueño de llenar un estadio de gente para verme a mí. De ahí se ha desarrollado hasta convertirse en algo gigante, que tiene un impacto muy positivo en mi comunidad. Este año, por ejemplo, hemos conseguido donar 3000 pares de zapatillas a niños para que vayan al colegio. Es muy importante para mí.

Estás llevando el concepto One Man Show a todo el mundo. ¿Qué planes de futuro tienes?

Ahora tengo una visión más grande del show, es decir, ya he conseguido lo que quería conseguir en Tembisa, donde todo empezó; el siguiente paso es llevar One Man Show por todo el mundo, que la gente venga de todo el mundo a ver un espectáculo nacido en África.

El éxito que hemos tenido en Sudáfrica quiero exportarlo al resto del mundo y si puedo llevármelo a Kenia, donde los ingresos vayan a ayudar a gente que no puede permitirse comprar comida o lo que sea, lo haremos. Si podemos usar One Man Show como vehículo para ayudar tanto a los más desfavorecidos, como a artistas locales, lo vamos a hacer. Quiero decir, cuando lo hicimos en París, me pude llevar a dos artistas emergentes conmigo, para que abriesen. Lo hago porque es mi deber.

¿Qué  otros países habeis visitado?

El One Man Show que hicimos año pasado fue en Portugal; este mes de abril lo hicimos en París; y espero poder ir haciendo más este año y el que viene. Creo que el siguiente grande será en Portugal, ya que es un país que me ha acogido muy bien. Nuestra idea es ser tan grandes como otros grandes eventos que se hacen en Europa, ¡así que tiempo al tiempo!

Finalmente, Ashley, ¿qué más te espera este año?

Todavía nos queda el One Man Show del 25 de diciembre de este año, además de los lanzamientos que te he comentado en Knee Deep y Cadenza. Aparte de eso habrá alguna sorpresa grande de cara a principios del año que viene. ¡Estad atentos!

¡Gracias por tu tiempo, Ashley!

¡A vosotros por la oportunidad!

* Extraído de DJ Mag ES 104