Del suelo al cielo

Autor: Eduardo Pérez Waasdorp

Pocos artistas han vivido un éxito tan fulgurante como nuestros siguientes protagonistas. Solardo se ha convertido, innegablemente, en uno de los dúos más demandados dentro del circuito electrónico mundial. Compuesto por el pionero del dubstep MRK1 y el productor de house James Eliot, los de Manchester han conseguido poner de acuerdo a crítica y público con su estilismo notorio y música energética, festiva y sin ataduras de género. Reciente portada de nuestros hermanos de Reino Unido, ganadores de premios como el Best Of British a mejor dúo, los convocamos para participar en nuestro primer streaming del año en Pacha Barcelona y, de paso, hablamos con ellos para conocerles mejor. ¡Música, maestros!

¡Muy buenas, chicos! ¡Es un placer teneros con nosotros! Este año habéis empezado a tope… ¿cómo os fue en Belfast y Milán?

Mark: ¡Increíbles! En lo que a Reino Unido se refiere, las de Belfast siempre han sido algunas de las mejores fiestas que hemos hecho. Es surrealista, porque sabemos que en casa tenemos un gran seguimiento, pero verlo fuera es una locura…

James: ¡Milán fue realmente increíble! ¡Amnesia allí es una pasada! No pensamos que fuera a haber tanta gente. Nos encanta ver cómo la gente en Italia apoya nuestro sonido. Cuando intentas abrirte paso por diferentes países es bueno ver que a la gente le gusta tu música.

Ahora estamos en Barcelona, en la sesión SIGHT de Pacha. No es vuestra primera vez aquí, ¿verdad? ¿Cómo han sido vuestras experiencias previas?

J: ¡Sin duda uno de los bolos del año! ¡Y no te miento! El warm-up de Miguel Bastida fue perfecto.

M: ¡La última vez que vinimos fue una pasada! Nos sorprendió mucho, porque la sesión es los domingos y estaba a tope. ¡En domingo! Si nos lo hubieras dicho hace años, hacer cualquier otro bolo en domingo sería imposible.

Estas actuaciones son parte de vuestro tour Solardo Sessions, con el que recorreréis parte de Reino Unido y Europa, habiendo hecho varios sold-outs. Especialmente llamativo el del The Warehouse Project de Machester, vuestra ciudad. ¿Qué se siente tener este éxito en vuestra ciudad? Aquí tenemos un dicho que dice ‘uno no es profeta en su tierra’…

J: Mark y yo llevamos yendo a The Warehouse Project desde hace más de 10 años. Volver, 10 años después, y tener nuestro propio show en uno de los locales más importantes de Manchester, en el Boxing Day… ¡Fue una lección de humildad! Porque me acuerdo cuando Mark y yo nos quedábamos en las puertas de los clubes y dábamos flyers y pedíamos a la gente que viniera a nuestro estudio y que oyese lo que estábamos haciendo… ¡Somos orgullosos ciudadanos de Manchester! Por lo que tocar en TWP en el Boxing Day es todo lo que podríamos pedir. Para cualquier DJ es un honor tocar allí, sea del género que sea.

Manchester es una ciudad con una profunda historia en cuanto a música electrónica se refiere. Musicalmente, ¿cómo fue para vosotros crecer en ese entorno?

M: Manchester es una ciudad que lo tiene todo. Ahí hemos podido ver a Guns & Roses, crecer con el hip-hop clásico, Snoop Dogg, Dr. Dre, NWA, Wu Tang Clan… Oasis salió de la ciudad, los hermanos Gallagher vivían a tres kilómetros de nosotros. Pero para mí, personalmente, la escena hardcore tuvo mayor influencia, al igual que el techno o el house. De esos géneros, muchos pioneros de la electrónica empezaron sus carreras en la ciudad. En marzo, de hecho, vamos a hacer un evento solidario en el que tocaremos junto a todas las leyendas de The Haçienda, y va a ser como revivir lo que fue ese ambiente.

J: Haçienda, Sankeys… Por la edad que tenemos, nos perdimos ir a The Haçienda por un año o poco más. Y obviamente tomamos mucha influencia de otras cosas. A mí me intrigaba el sonido acid old school…

Ambos teníais carreras en solitario antes de uniros como Solardo. MRK1, eres un conocido pionero del dubstep; y James, te dedicabas a la producción de house. ¿Qué os hizo tomar la decisión de formar Solardo?

J: Probablemente fue después de una resaca (risas).

M: (Risas) Yo llevaba en el dubstep desde 2000… Y me había estado moviendo por diversos géneros, produciendo para mucha gente. Y por fin me decidí a hacer algo que me gustase y fue ver a dónde llegaba. Y por suerte lo petamos. Pero si no hubiera funcionado ahora estaríamos trabajando en McDonalds (risas). Todo lo que habíamos hecho caía en saco roto. James estaba a punto de tirar la toalla y dijimos: “Va, esta es la última”. Y de no haber funcionado, como te digo, no estaríamos en la industria musical ahora mismo.

J: Escucha, esto es verídico. Fuimos a la misma cafetería, todos los días, a comer el menú especial de tres libras durante 18 putos meses, tío. Lo pusimos literalmente todo. ¡Todo! Te lo digo, fui a todos los festivales que me permitió el cuerpo para repartir USBs con nuestra música a todos los DJs grandes, rogándoles, por favor, que escuchasen nuestra música. Experimentamos con todos los métodos posibles.

Esto ocurrió hace un par de años… Ahora se os puede considerar uno de los dúos de más rápido ascenso en la escena. ¿Cuál ha sido la clave para poner de acuerdo a crítica y público?

J: Mi perspectiva en esto es: Si puedes conquistar tu ciudad primero, e ir creciendo a partir de allí, todo es posible. Al principio íbamos a todas las raves que podíamos, nos íbamos de after, luego al estudio… Intentando darnos a conocer, haciendo que la gente creyese en nosotros.

M: Creo que la razón por la que nos va tan bien es porque somos reales. Somos tíos normales y la gente conecta con eso, le gusta. Todo el mundo debería ser real, coño. No todo es glamour. Muchas veces yo mismo me he sentado a hacer música en calzoncillos y calcetines y eso no es para nada glamuroso (risas). Al final del día solo hacemos música.

J: (Risas) Un gran factor ha sido el hecho de que muchas veces nos llevábamos a la gente a nuestro estudio a oír lo que estábamos haciendo, incluso si alguna vez casi nos echan de los locales por pesados. Una vez hicimos una fiesta en Hidden, en Manchester, que no habíamos anunciado e hicimos sold-out. Y luego Sasha, de Warehouse Project, vino, vio y flipó como – literalmente – el 80% del público llevaba las mismas camisas que nosotros. Somos normales, hacemos lo nuestro y se acabó.

Muchos os etiquetan como artistas tech-house… ¿Estáis de acuerdo?

J: Yo personalmente no estoy de acuerdo con esa clasificación, ni que se nos catalogue a nosotros o a otros artistas con ninguna etiqueta. Porque cualquiera que venga a vernos pinchar sabrá que tocamos techno, tocamos house, clásicos de Ibiza… De todo. He visto muchos post en RRSS de gente diciendo “El tech-house da asco”…

Justamente iba a preguntaros por el revuelo en torno al sonido tech-house, ya que algunos críticos dicen que se ha vuelto prototípico e incluso dicen que es el ‘pop de la música electrónica’. ¿Qué opináis?

M: Si algo se vuelve popular, ciertas personas dirán justo esto. Eso ha pasado con todos los géneros. Me pasó a mí, particularmente, con el dubstep. En el minuto en que empezó a volverse popular la gente dijo que era música pop, que era basura. ¿Qué espera la gente? Hay gente que se sube al carro del éxito, otros se bajan, pero es algo que pasa con todos los géneros. Lo gracioso es que cuando eso ocurre son los que convirtieron el género en algo popular los primeros en renegar de él.

J: Si algo se vuelve masivo de pronto, es lo que hay. A la gente que le gusta, le gusta. Y si no te gusta, vale. ¡De puta madre! Sigue con tu vida…
M: Nosotros solo tocamos lo que queremos y lo que nos gusta. Así de simple. Nosotros dejamos que la música sea la que hable y así lo seguiremos haciendo.

Lo que no puede negarse es que hay un abuso de ciertos sonidos en el género. ¿Qué opináis?

J: Escucha, yo respeto a cualquiera que haga algo que haga bailar a la gente. Sin importar si lo ha hecho en una PlayStation o en un estudio de 10 millones. Porque, como se ha demostrado, ha habido artistas que han hecho la mejor música con la menor cantidad de equipo posible y que han tenido más éxito que artistas que tenían todos los recursos del mundo.

M: Puedes tener las máquinas y puede que no las hagas sonar como debes. Y los que las saben usar son los que lo petan. Así que no creo que haya una gran diferencia. Un buen tema es un buen tema, sin importar cómo lo has hecho.

J: Es la magia de esto, que un chaval en una consola, en su casa, pueda hacer un tema que bailen millones. Y no nos malinterpretes, nosotros respetamos tremendamente a la gente que han dedicado sus vidas a las máquinas y todo esto.

Cambiando de tema, fundasteis vuestro propio sello, Sölä… ¿Qué idea tenéis para él? ¿Qué buscáis en los tracks que firmáis?

J: Música directa y buena, sin apelativos. Acabamos de alcanzar nuestro primer número uno general de Beatport, gracias a los colegas de Camelphat. Lo han partido este año. Obviamente firmamos música que nos sea relevante, que tocaríamos y querríamos poner nuestra marca y nuestro apoyo en lo que sentimos que se lo merece.

M: Contestando a tú pregunta, firmamos en Sölä lo que pondríamos en alguno de nuestros sets. No podemos promocionar algo que no pinchásemos, porque para nosotros es lo más importante. Tiene que tener mucha energía, tiene que destacar del resto y ser diferente en su propia manera. En nuestros sets intentamos variar un poco sobre lo típico y destacar. Nos gusta obligar a la gente a usar Shazam (risas). Si la gente no lo hace, algo no estás haciendo bien.

J: Estamos haciendo un trabajo enorme de base por promover no solo la música de nombres establecidos, sino de nuevos productores, y procuramos revisar la mayor parte de correos para darles respuesta y que sigan intentándolo si no han llegado a pasar el corte. Sölä lo hicimos para sacar nuestra propia música o música a la que nadie más le daba oportunidad. Y nuestro primer track consiguió una premier de Boiler Room. Y así empezó todo.

¿Qué consejo le daríais a los jóvenes productores que no consiguen una respuesta cuando mandan sus trabajos a los sellos?

J y M: ¡Nunca os rindáis!

M: Fuimos muy persistentes. Nos llegan correos a todas horas, por lo que hay que ser persistentes: si no te contestan al correo, manda por Facebook. Si no te contestan, mándalo por Soundcloud; Twitter, etc, etc.

J: Ahora vivimos de viaje, pero intento cogerme un día a la semana para revisar literalmente toda la música que nos mandan en todas las plataformas. Todas. Para mí es la forma de poder seguir en la cúspide. La cosa va sobre descubrir qué es lo nuevo. Porque en algún momento los nombres establecidos fueron novatos, eso es lo que buscamos. Estamos en una posición afortunada, porque podemos ver el talento que viene y apoyarlo como nunca antes. En resumen: tocadles la puerta, tiradles los USB por la ventana, trepad verjas, lo que haga falta. Miradlos a los ojos y que os escuchen y decidles que, si no os escuchan, os volverán a ver en el siguiente festi.

Estáis empezando vuestro tour Solardo Sessions… ¿Qué más tenéis preparado para este 2018?

M: Tenemos un par de tours por Norteamérica que tenemos muchas ganas de hacer. Nos han invitado al Movement de Detroit, eso ha sido un gran hito para nosotros. Tendremos nuestra residencia en Ibiza, en Hï Ibiza.

J: Al principio de año tenemos una reunión con nuestro agente y yo le di una lista con más de 30 festivales y le dije: “Aquí es donde tenemos que estar este año”. El año que viene seguramente la lista sea de 200 (risas).

M: Además a finales de febrero saldrá un trabajo en Repopulate Mars del que estamos muy orgullosos, y un single en Sölä para abril.

Finalmente, la pregunta que todos os quieren hacer. Vuestro estilismo es cuanto menos, notorio… ¿Dónde os compráis las camisetas?

J y M: (Risas)

J: Aún no tenemos dinero para comprarnos ropa decente, así que vamos buscando cosas en tiendas vintage. Y buscamos con ganas, en diferentes países, en diferentes tiendas. Y hasta que no tenemos la camisa que queremos, no paramos.

¡Gracias por vuestro tiempo, chicos!

J y M: ¡A vosotros!