Considerado como uno de los creadores del afrobeat, nos deja a los 79 años

El mundo de la música se vuelve a teñir de luto. Si muchos estábamos aún llorando la inesperada perdida de Mike Huckaby, la noche de ayer jueves nos dejaba uno de los músicos más impresionantes de nuestros tiempos. Tony Allen, legendario componente y miembro esencial de la banda de Fela Kuti, murió ayer en París – ciudad en la que residía – a los 79 años.

Habiéndose prodigado en los últimos años en diversas e interesantes colaboraciones, Allen se acercó mucho a la electrónica. Especialmente, de la mano de otro genio, Jeff Mills, con el que hizo un disco sublime y actuó en varias ocasiones.

A pesar de su edad, su muerte ha sido, en declaraciones de su manager a AFP. Cuentan los expertos que su ritmo era tan intenso que, cuando se fue del grupo, Fela necesitó a cuatro baterías para reemplazarlo.

En los años 1960 y 1970, Tony Allen fue el batería y el director musical de su compatriota Fela Kuti, con quien creó el afrobeat, un género hipnótico y repetitivo que mezcla el estilo highlife, la polirritmia de la yoruba, el jazz y el funk y que se convirtió en una de las corrientes fundamentales de la música africana del siglo XX.

A esta música Fela añadió las letras revolucionarias y panafricanistas que lo convertirían en uno de los símbolos de la lucha por las libertades en África.

Con Fela y el grupo Africa 70 grabó unos cuarenta álbumes, antes de que los caminos de los dos músicos se separaran después de 26 años de colaboración.

Descansa en paz, maestro.